Anteriormente definimos la cirugía estética como la cirugía de la forma, de la silueta y de la belleza, que tiene por principal objetivo el remodelado y mantenimiento de la belleza humana.
El deseo de mantener una apariencia joven, e incluso de cambiar esa apariencia, es y ha sido uno de los objetivos de la humanidad. Sin embargo, hasta hace unos años, sólo fue posible conseguir ese objetivo a unos pocos. Actualmente asistimos a una popularización de la cirugía estética, siendo gradualmente mayor el número de los pacientes que nos consultan acerca de las posibilidades de este tipo de intervenciones quirúrgicas. Los factores que influyen en este incremento son varios: 1.°)

El impacto negativo que en la personalidad prodúcela simple falta de armonía en el rostro o en el cuerpo. 2.°) La alta valoración que se da en nuestra actual sociedad a la belleza. 3.°) El alargamiento progresivo de la vida, gracias a la higiene, geriatría, endocrinología, etc., que han hecho que se llegue a una edad mayor en mejores condiciones físicas y psíquicas; por lo que la persona que ha de conservar su puesto en la vida profesional y de relación no sólo desea sentirse biológicamente más joven, sino también aparentarlo. 4.°) El “stress” continuo a que nos somete la vida moderna, que hace que aparezcan huellas de vejez prematura en el aspecto físico. 5.°) El aumento de profesiones que requieren a diario un contacto con el público, para lo que se exige un físico agradable y joven. 6.°) La concurrencia cada vez más activa de la mujer en las actividades cívicas y ocupaciones de la sociedad. 7.°) El ser actualmente asequible este tipo de intervenciones a cualquier persona de nivel económico medio. Por todo esto, la cirugía estética puede ser y ha sido el comienzo de una nueva vida para muchas personas, la oportunidad de un nuevo empleo, un nuevo tipo de relaciones sociales, o una vida acomplejada que se queda en el pasado.

SEÑALES PARA PENSAR EN LA CIRUGÍA

Los signos más ostensibles de estos cambios fisiológicos en la cara son: 1.°) Aparición de arrugas frontales e interciliares, en líneas horizontales y verticales, que llegan a hacerse permanentes. 2.°) Relajación de la.piel del párpado superior, que llega a tocar y desbordar las pestañas. 3.°) Las arrugas radiales del ángulo externo ocular se hacen más visibles. 4.°) Descenso de la comisura externa palpebral y de la cola de la ceja. 5.°) Bolsas palpebrales notables y relajación de la piel del párpado inferior. 6.°) Profundidad del surco entre la nariz y la boca, con las mejillas. 7.°) Finas arrugas peribucales. 8.°) Ondulación de la línea mandibular. 9.°) Descenso de la comisura bucal y relajación general de la cara. 10) Arrugas y relajación del cuello.

Para corregir los signos antes enumerados el cirujano plástico dispone de diversas técnicas, según la zona donde la relajación y las arrugas son más ostensibles. En primer lugar está la ritidoplastia frontal o estiramiento de frente, en la que, a través de una incisión que va de un pabellón auricular a otro y que corre a unos centímetros por detrás de la línea de implantación del pelo, se corrigen las arrugas frontales e intercilíares, mejorando el descenso de la cola de ceja y de la comisura palpebral externa, así como las arrugas de los ángulos externos de los ojos. La cicatriz es en este tipo de operación completamente invisible por estar situada en el cuero cabelludo.

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