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Recuperarte de un desorden alimentario


No esperes recuperarte de un desorden alimentario tú sola; muchas personas pueden ayudarte, entre ellas otras que han pasado por lo mismo que tú y lo han superado. Seguro que en tu provincia o comunidad existe un grupo de apoyo contra la anorexia y la bulimia, preparado para ayudarte.
Infórmate al respecto.
Procura recordar que aunque tú creas que controlas la situación, de hecho es tu enfermedad la que ha asumido el mando, y has de aceptar ayuda y tomar el timón de tu recuperación.
Existen muchos libros que podrían ayudarte, muchos de ellos escritos por sus mismas protagonistas, víctimas muchas veces de anorexia y bulimia nerviosa. Estos libros, dirigidos sobre todo a personas mayores de 13 años, resultan interesantes para amigos y familiares, así como para las personas que sufren algún desorden alimentario.
• Evita las dietas rápidas de todo tipo a no ser que o dezcan a un motivo especial y terapéutico, como el tra tamiento del síndrome de colon irritable. Siempr deben seguirse con supervisión médica.
• Huye de las teorías de alimentos de moda que no inclu yan todos los grupos de alimentos, ya se encuentren ei revistas o en literatura de «salud natural» o provengan del consejo de alguien. Rechaza de modo especial las dietas centradas en un solo tipo de alimentos, como las de fruta y verdura, o sólo queso, o sólo daiquiris de plátano.
• Recuerda que las dietas rápidas para adelgazar no tienen éxito: siempre se recupera el peso. Es necesaria una modificación de los hábitos alimentarios a largo plazo, a fin de que el cambio sea gradual.
• Gomo regla general, no pienses siquiera en ayunar
• Todo programa para perder peso debe incluir la prá tica de ejercicio moderado.

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Masajes y deslizamiento de las manos


Para facilitar el deslizamiento de las manos suelen utilizarse el talco o la glicerina, o bien cremas o emulsiones a las que se supone algún efecto coadyuvante.
Apartándose un poco de las bases del masaje manual, el masaje mecánico obtiene notables resultados, sirviéndose de aparatos más o menos ingeniosos que lo asocian a otros principios terapéuticos. Ofrece la ventaja de no precisar personal especializado, por lo que a menudo sigue al masaje manual superficial, sustituyendo al medio-profundo.
Como elementos de este tipo de masaje mencionaremos los “chorros de aire”. Se basan en un simple compresor que proporciona un caudal de aire a presión y temperatura variables. A la acción del masaje une además la del calor. Las “ventosas” ayudan a la secreción superficial de los exudados y activan notablemente el riego sanguíneo. No obstante sólo pueden aplicarse si existe una circulación periférica sin problemas. El “vibrador eléctrico”, de acción muy simple, tiene un notable efecto y amplio campo.
Como normas generales de aplicación ha de tenerse en cuenta, en cualquier caso, que la respuesta a la excitación externa de los tegumentos es muy distinta según los sujetos. La reacción puede hacer variar los resultados y esta razón explica el porqué insistimos en que la acción del masajista debe ser delicada, precisa y matizada. Se comprenderá pues fácilmente el que la excitación cutánea del masaje sea un arma terapéutica muy eficaz, si se maneja con atención y prudencia máximas. Y se comprenderá también que el masaje mecánico, al carecer de la facultad del tacto y de la interpretación inmediata del masajista, ofrezca notables peligros.

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