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¿Que es la inteligencia?


Durante siglos se creyó que la inteligencia era una sola y consistía básicamente en saber mucho, recordar aún más y ser un genio de las ciencias y las matemáticas. Con el tiempo se vio que había fenómenos como el ajedrecista Bobby Fischer, con un coeficiente similar al de Einstein, un auténtico genio en su actividad profesional, pero incapaz de llevar una vida medianamente feliz. Por otro lado, todos conocemos el caso de alguien que de la nada ha logrado triunfar en la vida, tanto a nivel personal como económico, o aquellas personas que están lejos de ser brillantes pero que se han destacado en lo que han emprendido. Algo no cerraba. La duda estaba planteada y pronto empezaron a llegar las respuestas. A decir verdad, el debate sigue abierto y dando novedades en forma periódica. Ya hace tiempo que se sabe que hay distintas formas de ser “inteligente”. Hay quienes son geniales matemáticos, otros que tienen especial habilidad para relacionarse e interactuar y algunos se destacan gracias a su practicidad, su capacidad de organización o por su poder de convicción. Lo que sí se puede afirmar hoy en día es que hay diferentes maneras de ser inteligente, o mejor, de actuar con inteligencia. Luego vino el boom de la inteligencia emocional, que empezó -Ti-rarai-pista» wrraevai> a seguir.”Básicamente, esta teoría postulaba que de nada sirve tener un coeficiente intelectual superlativo si uno es dominado por las emociones. En cambio, si una persona con un coeficiente intelectual medio es capaz de controlar sus estados de ánimo, tiene más chances de ser feliz y de destacarse en su profesión, inclusive mucho más que el “genio”. Ahora, la ciencia ha ido un poco más allá, más exactamente de la mano del doctor Lair Ribeiro, autor del libro Inteligencia aplicada (Planeta). Este médico brasileño, radicado en Estados Unidos, afirma que la inteligencia no es innata, sino que se aprende. Que sólo es cuestión de practicar, de hacer trabajar un poco más el cerebro. Claro, alguno podría retrucarle que hay personas que nacen con discapacidades mentales irreversibles. Pero también es cierto que cuando los cuadros son leves, como sucede con mucha gente con síndrome de Down, la estimulación temprana, permanente y específica logra resultados prodigiosos. Más de uno ha podido escolarizarse satisfactoriamente y no son pocos los que hasta trabajan en tareas comerciales o administrativas, obviamente sencillas, pero remuneradas. Entonces… algo de eso debe haber.

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