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Tratamiento obesidad


Exponemos a continuación las necesidades calóricas del hombre en diversas situaciones, teniendo en cuenta edad y sexo:

Estas cifras están tomadas del Food and Nutrition Board del Reino Unido.

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Aparatos de estética y belleza


Alta frecuencia
Dentro del plano auxiliar en que debemos colocar a la mayoría de aparatos de estética, los generadores de corrientes de alta frecuencia poseen cualidades muy interesantes y dignas de tenerse en cuenta. Sin embargo existen muchos errores de comprensión sobre su verdadera utilidad, y hasta sobre la calidad real de los efluvios que se obtienen de los mismos.
—¿Me quemarán los granos con el aparato de rayos ultravioleta?
Esta es una pregunta muy corriente en la paciente que acude al instituto de belleza para que le “solucionen” una tendencia al acné. En ocasiones hay una inflexión de esperanza en su voz, en otras se adivina un cierto temor, en la mayoría de los casos, una mezcla de ambas sensaciones. Pero la realidad es que, con o sin euforia, la pregunta está totalmente desenfocada. ¿Por qué? Vuelve a evidenciarse la falta de información.
Ni la esteticista está autorizada a cauterizar grano alguno, puesto que todo tratamiento curativo propiamente dicho entra de lleno en el campo del dermatólogo, ni las chispas emitidas por los electrodos de que van provistos los aparatos de alta frecuencia empleados en estética pueden denominarse ultravioleta. Estos electrodos son de vidrio (nunca de cuarzo, destinado exclusivamente a usos clínicos) y las emanaciones son de rayos violeta, sin ir “más allá”. Ello no quiere decir, ni mucho menos, que carezcan de efectividad. Son muy apreciables sus cualidades desinfectantes, bactericidas y de contribución a una más profunda penetración de un determinado producto o a la estimulación de los tejidos, según sea su forma de aplicación o el electrodo empleado.

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Cuidados en cutis normales y grasos


Podríamos alargarnos con otras consideraciones de tipo técnico en contra del uso del jabón de tocador como desmaquillante facial, pero pensamos que lo dicho ya explica suficientemente su exclusión. Vamos, pues, a tratar sobre los jabones especialmente formulados para el rostro. Existen pides normales, grasas y con tendencia al acné, a las cuales beneficia, si no cotidianamente, sí de vez en cuando, según los casos, la acción desengrasante y refrescante de un jabón adecuado. Como también hay personas para las que “un buen enjabonado” les proporciona tal placer que merece la pena buscar el medio de facilitárselo, siempre que no sea a costa de una secuela perjudicial. A tal fin se han ideado los llamados jabones cosméticos, casi siempre presentados en forma de gel o loción, en los que se ha procurado conseguir una reacción neutra o ligeramente acida, con escasos agentes espumantes, casi total ausencia de perfume, y algún producto desinfectante de origen vegetal. Pero su uso está limitado a los tipos de piel que citaremos.
Para cutis normales: (sustituyendo la leche limpiadora, una o dos veces por semana).
Para cutis grasos: (en sustitución de la leche limpiadora, a mañanas alternas).
Para cutis con tendencia al acné: (siguiendo en este caso las instrucciones de la esteticista).
Un buen sistema para aplicar la loción jabonosa es valerse de una brocha de pelo muy suave (las hay especiales en el comercio y también sirven los cepillitos que se emplean en la higiene del recién nacido). Una vez humedecida con el producto, pasaremos delicadamente la brocha por el rostro y el cuello, insistiendo ligeramente en la frente, nariz y mentón, que acostumbran a ser las zonas más grasas. Seguidamente procederemos a enjuagarnos con abluciones de agua fría o ligeramente tibia. El secado lo haremos mediante una servilleta de celulosa o una toallita de desmaquillar.
Si este sistema nos irritara algo la piel, convendría sustituir el cepillado por la acción rotativa, ascendente y hacia fuera de las yemas de nuestros dedos. Pero el enjuague y secado debe ser el normal. En todo caso podemos alternar las dos formas de aplicación entre sí, según como responda nuestra epidermis.

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VITÍLIGO y XANTELASMA


VITÍLIGO

Aparece como consecuencia de un reparto desigual del pigmento epidérmico y se caracteriza por la formación de unas manchas blancas, asimétricas, rodeadas de un halo oscuro. Sus causas desencadenantes son difíciles de determinar, pero, teniendo en cuenta los constantes adelantos dentro del campo de la dermatología, es probable que pronto pueda resolverse satisfactoriamente. La que padezca esta anomalía no debe, pues, desanimarse. Si la sufre en el rostro puede disimularlo con un maquillaje normal de los de tipo cubriente, o bien recurrir a los que, tal como hemos indicado, están estudiados especialmente para camuflar coloraciones marcadamente contrastadas. También puede solucionarse radicalmente el problema mediante un peeling químico tal como se comenta en el capítulo Cirugía plástica reparadora y estética.

XANTELASMA

Son unas placas ligeramente elevadas, de color amarillento, y del tamaño aproximado de una lenteja. Suelen aparecer en los párpados, aunque también se localizan en otras partes del cuerpo, tomando entonces el nombre de xantomas. Pueden ser síntoma de una enfermedad del hígado, o deberse simplemente a la ancianidad. Solamente pueden ser extirpadas por un especialista de la piel, que lo hará fácilmente y con un mínimo de molestias.
…Y hasta aquí las afecciones que más corrientemente suelen aparecer en el tipo de cutis que hemos convenido denominar cutis “con problemas”.

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Cutis sensible


Se trata de pieles finas y delicadas que sufren con facilidad la influencia de agentes atmosféricos o factores emocionales. Con frecuencia están afectadas de caparrosa, que es la dilatación de los capilares o pequeños vasos sanguíneos de la dermis. Esta anomalía se caracteriza por la aparición de manchas rojizas, más o menos extensas y más o írtenos visibles según el estado físico y hasta psíquico de la persona. Se hacen más evidentes en ambientes en exceso caldeados, cerrados o con humo, pero también aparecen con el frío intenso o el viento fuerte, e incluso cuando una se excita, emociona, llora o, simplemente, se avergüenza (no es rubor, aunque en la mayoría de ocasiones se confunda con él). Generalmente las pieles sensibles son secas y deshidratadas, pero se dan casos de pieles grasas con acusada sensibilidad. Podemos encontrarlas en personas de todas las edades. Su origen puede ser fisiológico o motivado por un tratamiento cosmético equivocado, con productos de baja calidad o, simplemente, demasiado enérgicos para la piel a que nos referimos, en cuyo caso obrarían como agentes desencadenantes de un tipo de fragilidad cutánea latente, no evidenciada hasta el momento.

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