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Causas obesidad
Calorías
Al hablar de la obesidad ya hemos adelantado algo respecto de las calorías. Digamos ahora que cada alimento tiene un valor calórico propio. Así, por ejemplo, la mantequilla suele dar 8,60 calorías por gramo; el maíz, 3,70; el pan blanco, 2,74; el queso, 2,4; el huevo, 1,6; las patatas, 1; la leche, 0,70; la naranja, 0,33 y la lechuga, 0,20. Como es natural, estas cifras son solamente aproximadas, ya que el valor en calorías de cada alimento depende de su estado de frescura, de su procedencia, de su clase o raza, de la alimentación que ha recibido (caso de las carnes y leches), etcétera.
Podemos definir un alimento como todo aquello que, absorbido por el organismo, es capaz de: a) proveer al cuerpo de materiales que den energía (calor, trabajo); b) capacitarle para crecer o reparar su desgaste, y c) proveerle de sustancias reguladoras de las funciones energética y reparadora (vitaminas, minerales).
Hay muchas clases de alimentos. Sin embargo se les puede agrupar en tres grupos básicos:
a) productores de energía, que son, fundamentalmente, las grasas y los azúcares.
b) reparadores y de crecimiento, especialmente las proteínas.
c) minerales y vitaminas.
El ama de casa debe conocer que al primer grupo pertenecen la manteca, la mantequilla, los aceites, etc., como grasas; y los cereales (pan, arroz, etc.), la patata, el azúcar, etc., como azúcares. Las proteínas se hallan principalmente en las carnes, los pescados y los huevos. Los alimentos que aportan de modo primordial vitaminas y minerales, son las frutas, las verduras y el agua.
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Delgadez
La delgadez viene dada casi siempre por una pérdida de apetito, aunque, como en el caso de la obesidad, el adelgazamiento puede darse por un exceso en el gasto de energía, aun ingresando las calorías teóricamente suficientes. Ya hemos señalado anteriormente que corresponde a los médicos la corrección de estas desviaciones importantes del peso teórico para cada persona, ya que, en muchos casos, no hay que descartar enfermedades infecciosas, endocrinas, etc., como causa de la pérdida de peso. El tratamiento correspondiente suele terminar con el adelgazamiento y, en muchos casos, provoca un rápido engorde del paciente.
Cuando se ha podido ver que no existe causa orgánica de ninguna clase que explique la delgadez, hay que pensar en las causas psicológicas, de gran frecuencia. Las causas de tipo psíquico inciden sobre el apetito, disminuyéndolo, por lo que corresponde al médico tratar correctamente al paciente con el fin de devolverle el apetito y, enseguida, darle la sobrealimentación que le devuelva el peso perdido. En algunos casos, se impone el ingreso del enfermo en un hospital con la finalidad de administrarle una alimentación por sonda, a fin de vencer la repugnancia a la comida que manifiestan algunos enfermos.
Relación entre talla y peso
En los niños no sólo es preciso tener en cuenta la relación entre talla y peso según edad y sexo, sino que también es menester el conocimiento de otras medidas que nos indiquen si el desarrollo se realiza armónicamente. Para tener una idea de si su desarrollo óseo es correcto, se dispone de atlas en los que se señala, mediante radiografías, el nivel de crecimiento óseo que corresponde a cada edad. Estas radiografías suelen ser de mano y muñeca, de pie, o de las articulaciones del codo y de la cadera.
Durante el embarazo es normal un aumento progresivo de peso, que se cifra en un 24 por ciento (unos 14 kg para una mujer de 60 kg). Unos días antes del parto se pierden de dos a cinco kilos; en total,-al mes y medio del parto ha de haberse perdido un promedio de diez kilos.
Desórdenes alimentarios
Las terapias naturales, tales como las hierbas medicinales, la homeopatía o las dietas, no pueden solucionar los desórdenes alimentarios.
Las personas que padecen estos problemas necesitan la ayuda psicológica de un especialista para recuperarse, si bien los remedios naturales pueden mejorar algunos de sus problemas físicos.
La deficiencia de zinc parece desempeñar un papel importante en la anorexia nerviosa, y algunas investigaciones sugieren que corregir los niveles de zinc puede ayudar a afrontar el estrés en los desórdenes alimentarios.
Los grupos de hierbas medicinales como las amargas y las nervinas pueden recetarse para ayudar en la digestión, la asimilación y el estrés. Las hierbas reguladoras de las hormonas, como el Vitex agnus castus (agnocasto), pueden prescribirse para regular el período una vez que una vuelve a tener un peso saludable.
Puede que te receten un tónico general y hierbas nutritivas como el Eleutheroeoccus senticosus (ginseng siberiano) y Medicago sativa (alfalfa). Todas estas categorías de hierbas medicinales se exploran en el capítulo «Terapias naturales».
Consumir estrógenos de plantas puede ayudar temporalmente con los síntomas de bajos niveles de estrógeno, pero nunca podrá sustituir a los efectos de los estrógenos fabricados por el cuerpo. Encontrarás más información en el apartado Estrógenos de plantas .
La anorexia y la bulimia nerviosas requieren ayuda psicológica
La anorexia y la bulimia nerviosas requieren ayuda psicológica específica o terapia por parte de un especialista para ayudar a la persona que las sufre a cambiar la perspectiva que tiene de sí misma y su relación con la comida. Podría requerirse terapia familiar, ayuda psicológica individual o bien de grupo. La terapia con fármacos se emplea muy ocasionalmente para la depresión severa. La hospitalización puede ser necesaria en casos en los que la falta de peso suponga un riesgo grave. En el caso de sufrir un desorden ya avanzado, el tratamiento puede ser muy complejo y prolongado. Lo mejor, en cualquier caso, es empezar abordando el problema nada más percibirlo.
Los médicos de cabecera y los psiquiatras generales deben derivar a sus pacientes a un especialista en desórdenes alimentarios. También pueden derivarlos a un dietista para que éste les explique lo que es una dieta equilibrada y la importancia que tienen los grupos de alimentos. En ocasiones habrá que recurrir a una dieta especial para compensar deficiencias de nutrientes concretos.
Los desórdenes de la alimentación
Los desórdenes de la alimentación
Estos problemas pueden resultar muy difíciles de reconocer, porque las personas que sufren algún desorden alimentario a menudo niegan tener un problema, o han perdido de vista temporalmente la realidad, e intentan ocultar su comportamiento. Si la familia o los amigos se han dado cuenta de que la persona está comportándose de manera preocupante, tal vez necesiten mostrarse bastante persistentes para lograr que esa persona busque ayuda.
Entre los síntomas que podrían indicar un problema se encuentran los siguientes:
• Extrema pérdida de peso y negación de que es necesario recuperarlo.
• Ir al cuarto de baño después de comer y pasar mucho tiempo en el mismo. Hacer correr el grifo o accionar la cisterna para disimular que se está vomitando.
• Miedo abrumador a engordar.
• Hacer régimen constantemente para adelgazar.
• Obsesión por la comida: pensar y hablar de ella todo el tiempo.
• Imagen poco realista del propio cuerpo: sentirse gorda siempre y no ser capaz de ver que el peso actual es el normal para una.
• Evitar las situaciones sociales en las que haya que comer o decir «acabo de comer» incluso cuando no es cierto.
• Excederse con el ejercicio.
• Pesarse una vez al día o con mayor frecuencia.
• Incapacidad para concentrarse o pensar con claridad; depresión.
HIGIENE PERSONAL PARA UNA BUENA BELLEZA CORPORAL
HIGIENE PERSONAL
La higiene personal está justificada desde tantos puntos de vista que intentar mencionarlos sería necio. La conservación de la estética es simplemente uno de ellos.
Si no hemos empezado por hablar de lá higiene es porque, en la mujer especialmente, une a las prácticas profilácticas el uso de una abundante cosmética. Así, la higiene femenina reúne en feliz conjunción lo imprescindible a la naturaleza fisiológica y lo necesario a la belleza convencional, o sea, la aplicación personal de los recursos de la cosmética. Veamos cómo.
Dejando a un lado las particularidades de cabeza y rostro, ya tratadas anteriormente, todo nuestro cuerpo, centímetro a centímetro, requiere unas atenciones cotidianas de higiene y de estética que aquí vamos a tratar conjuntamente, ya que están íntimamente correlacionadas. Conviene hacerlo así por consideraciones de sencillez y ahorro de tiempo. Tras la jornada y antes de entregarse al descanso, el baño de agua a temperatura no superior a la del cuerpo —o sólo ligeramente superior— une a los aspectos de limpieza, efectos relajantes muy apreciables. Al agua pueden añadirse sales perfumadas que aumenten la sensación confortable. Para la limpieza, la elección tradicional está entre jabones y geles. Unos y otros tienen una acción desecante nociva para la piel, y que se aprecia desde el momento que se produce el secado —tirantez—. Este efecto puede compensarse aplicando una leche hidratante inmediatamente después de habernos pasado la toalla, nunca crema, porque la sensación de quedar pringosa anularía la acción sedante. Sin embargo la mejor solución consiste en sustituir el jabón o gel por una crema especial para baño, que se aplica a todo el cuerpo antes de meterse en el agua. Con ella se consigue aumentar los efectos detergentes, hidratantes y relajantes, quedando la piel admirablemente suave.
Al tiempo que se toma el baño, puede friccionarse la epidermis con ayuda de una manopla vegetal, a fin de favorecer la limpieza profunda de la piel y estimular el riego sanguíneo. También, y durante el tiempo de inmersión, cabe pasar la piedra pómez por las uñas y durezas o callosidades.
Tinción de pestañas
Tinción de pestañas
Contrariamente a lo que en ocasiones sucede con las cejas, las pestañas, cuanto más oscuras sean, más favorecedoras resultarán.
Entre otras razones, porque serán más visibles y, por lo mismo, darán la sensación de mayor espesura y longitud. Especialmente esto último, puesto que, en muchos casos, las puntas presentan un tono desvaído que, cuando están sin maquillar, las hace parecer más cortas de lo que son en realidad.
La tinción de las pestañas es un servicio al que hace poco tiempo que se le presta la debida atención. Tanto es así, que existe gran número de mujeres que no se benefician de él, sencillamente porque lo desconocen. Existen productos excelentes para realizar esta operación que, si bien es sencilla y sin apenas contraindicaciones, ha de ser siempre efectuada por una profesional. Procedimientos caseros y, sobre todo, tintes no expresamente formulados para esta función podrían dar resultados contraproducentes y peligrosos.
La tinción de pestañas contribuye a que las mismas sean más visibles y ofrezcan mayor sensación de espesura y longitud, aun sin maquillaje alguno. Es preciso sin embargo evitar procedimientos caseros y confiarnos en las manos de una profesional.
El cuidado y depilación de cejas puede ser decisivo para realzar los ojos y darles un expresivo matiz de encanto personal. Una vez que la esteticista ha depilado nuestras cejas dándoles la forma conveniente, nosotras mismas podemos conservar el trazado mediante frecuentes repasos.
Etiquetas: clinica estetica, clinica nueva estetica, clinicas estetica, comercial de estetica, corporal, cosmetica, cosmeticos, cosmetologia, cremas, cursillos de esteticaProteger una piel extraseca y envejecida
A una piel extraseca y envejecida (o, mejor dicho, fatigada, puesto que existen cutis con evidentes signos de vejez provocados por deficiencias endógenas y exógenas que nada tienen que ver con la edad) le conviene un producto que estimule la producción lípida e hídrica, así como el normal proceso de renovación celular y la elasticidad de las fibras de la dermis. Aquí es oportuno el uso de las cremas que, en el lenguaje familiar a que antes aludíamos, son conocidas (y no sin razón) como “energizantes” y estimulantes. Si efectivamente la piel presenta una cierta atonía general, estos productos suelen obtener resultados muy positivos. Pero la atonía debe existir, so pena de caer en el caso comentado de sobrealimentar a quien no lo precisa. Podría ocurrir en los tejidos cutáneos lo que les pasa a muchos bebés consentidos, que no aprenden a comer “solitos” porque han descubierto que es más cómodo esperar a que su mamá les ponga el alimento en la boca.
Estas cremas bioactivadoras (especialmente si su contenido de grasa es más bien bajo) también son indicadas para combatir algunos casos de pieles asfícticas. Se comprende que, al estimular su metabolismo general, el riego sanguíneo sea también más activo, con lo que la piel recibe mayor aportación de oxígeno y las células muertas se desprenden a un ritmo más acelerado. Todo ello, como es natural, redunda en una mejor respiración cutánea. Los laboratorios cosméticos están trabajando mucho y bien en la actualidad, y la elaboración de esta clase de cremas constituye uno de sus grandes aciertos.
Los cutis sensibles necesitan sustancias lenitivas y refrescantes. Las cremas adecuadas para estos tipos de piel están frecuentemente formuladas con extractos vegetales que poseen estas cualidades y que, debidamente transportados, las ejercen en profundidad. Salvo casos muy excepcionales, no contienen aditamentos energéticos porque, en general, podrían resultar de acción contraindicada. No olvidemos que lo que se intenta en esta ocasión es calmar y relajar.
Sistema excretor
El sistema excretor se halla formado por un conjunto de órganos que tienen la misión de separar de la sangre, por medio de la orina y del sudor, los productos de residuo. Se subdivide, pues, en aparato urinario y glándulas sudoríparas. El primero es el encargado de expeler el líquido excrementicio llamado orina, la cual es excretada por los ríñones ; de ellos pasa a los uréteres, que a su vez la destilan gota a gota y de forma continua a la vejiga urinaria, en donde queda almacenada hasta el momento de ser expulsada voluntariamente, a través de la uretra, en el acto de la micción. Las glándulas sudoríparas secretan el sudor y contribuyen también a la depuración de la sangre con una función parecida a la de los riñones, pero de una acción desintoxicante muchísimo menor; no obstante, son muy importantes para la belleza de nuestra piel, por lo que nos ocuparemos de ellas más adelante en forma más profunda.
Las glándulas de secreción interna, que volveremos a tratar en el capítulo Endocrinología y nutrición, constituyen el sistema endocrino, formado por órganos que elaboran unas sustancias llamadas hormonas que, transportadas por la circulación sanguínea o de otros líquidos, producen efectos de activación o regulación en el funcionamiento de otros órganos. No obstante, no debemos sorprendernos si encontramos en este apartado glándulas ya descritas al repasar algún otro sistema; ocurre simplemente que existen algunas (como el páncreas, por ejemplo) con una doble y hasta triple función, y se las conoce como glándulas mixtas. Vamos a ocuparnos solamente de las más destacadas del sistema endocrino, puesto que, por tratarse de uno de los más complejos del organismo humano, resultaría exhaustivo e innecesario, para nuestra intención meramente informativa, el pretender detallarlas todas. En la parte inferior de la laringe se halla situada la glándula tiroides; elabora una hormona denominada tiroxina, cuya misión es regular el metabolismo de los alimentos y el desarrollo de las células orgánicas; cuando se inflama, se produce el bulto denominado bocio. La hipófisis produce numerosas e importantes hormonas, algunas de las cuales regulan el crecimiento de los tejidos, la función renal, la contractilidad de los músculos y, en ocasiones, el funcionamiento de otras glándulas, como por ejemplo las sexuales, suprarrenales y el antes descrito tiroides. La epífisis se halla contenida dentro del cráneo y, durante la infancia, actúa a modo de freno de las glándulas reproductoras, función que le valió en la antigüedad el sobrenombre de “glándula de la pureza”.









