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Comer algo dulce
Comer algo dulce despierta las ganas de seguir disfrutando de ese sabor, así que si eres de las que no se conforma con una onza de chocolate y acaba por terminarse la tableta entera, te damos un truco para evitarlo: después de tu ración diaria de dulce toma algo ácido o amargo (un zumo de limón o una tónica light), dos sabores que, por su intensidad, logran acabar con esa ansiedad. El deseo desmesurado de chocolate también puede reducirse con una dieta baja en grasa y rica en fibra.
El problema no es disfrutar de lo que nos apetece de vez en cuando, sino abusar de alimentos que, al ser consumidos en exceso, pueden favorecer los kilos de más u otros problemas de salud. Y si te apetece un capricho no tienes por qué privarte, simplemente debes aprender a escoger lo que más te conviene.
Las siguientes propuestas, además de dulces, son nutritivas y no te pesarán:
En vez del cruasán del desayuno, toma 1 tostada de pan integral con margarina light y 3 cucharaditas de mermelada también ligth.
50 gramos de queso fresco con 25 gramos de membrillo.
En lugar de una bola de helado, una copa de fresas con zumo de naranja. Te ahorrarás un montón de calorías.
Sustituye los bombones por un par de galletas integrales.
1 plátano cortado en trocitos y mezclado con 1 yogur desnatado.
Cuándo picar:
Los tentempiés te ayudarán a mantener estables la glucosa y el apetito, así evitas los ataques de hambre. De esta forma, además conseguirás perder peso de manera constante. Por eso, puedes picar algo si te apetece, pero eso sí, evita hacerlo en la hora más crítica: durante los 15 minutos siguientes a la comida puede aparecer la sensación de volver a tener hambre. En esos casos, es recomendable tomar una infusión. Para más información sobre dietas y comidas te recomendamos visitar mujeres bonitas.
Comer dulces
Endorfinas y atracones
transmisores, como la serotonína. Lo que está descubriendo la neurobiología es que el hambre es selectiva: esto es, la preferencia especifica de comidas ricas en grasas, hidratos de carbono o proteínas, está gobernada por la acción de ciertos neuro. Comer dulces que junto con las harinas forman el grupo al que llamamos carbohidratos – puede estimular la producción de endorfinas cerebrales, lo que causa un efecto calmante sobre el organismo estresado. Esto ya ha sido confirmado en el laboratorio a través de pruebas rigurosas.

