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Belleza femenina
Por así decirlo, la corriente eléctrica sustituye al sistema nervioso y da las órdenes que obligan al impulso contráctil del músculo. La gimnasia pasiva así entendida es un paliativo eficaz, capaz de proporcionar resultados equivalentes a los de una gimnasia activa muy moderada.
El sistema se aplica también a tratamientos como el de la celulitis, que se localiza en zonas muy difíciles de mover con ejercicios normales, ya sea porque el exceso de volumen inmoviliza a la persona, o bien porque la región invadida no es susceptible de un ejercicio liberatorio normal. La gimnasia pasiva se presta también a toda suerte de aplicaciones localizadas.
Afortunadamente la cirugía estética tiene en este terreno más posibilidades que en ningún otro. Existen, como se verá, infinidad de técnicas operatorias mediante las cuales es posible corregir el desplazamiento o el volumen excesivo de los senos. Para el caso de la falta de tamaño hay varias posibilidades de implantación de prótesis que, situadas en la parte retromamaria y sobre la aponeurosis que la une a los pectorales, resultan luego indetectables.
Aun cuando el levantamiento de senos puede repetirse, a medida que los años lo van haciendo necesario, los cuidados y atenciones de la esteticista son imprescindibles para consolidar y conservar al máximo los buenos resultados de las diversas operaciones.
INTENCIÓN
Si retrocedemos unas décadas, pocas, podremos comprobar que era muy reducido el número de mujeres que por aquel entonces prestaban atención al cuidado y mantenimiento de su belleza, tanto facial como corporal, de una forma sistemática y, sobre todo, racional; concretamente podríamos englobar en este reducido grupo a las que pertenecían a estratos sociales muy elevados (las “VIP” de ahora), y también a las que, por imperativos de su profesión, relacionada con el arte o con la moda, les era preciso conservar su atractivo físico durante el mayor periodo de tiempo posible. Casi todas las demás se conformaban con el aspecto que les había “caído en suerte”, valorado quizá con ligeros y esporádicos retoques no siempre acertados, puesto que la mayoría de las veces se basaban en inefables recetas caseras o en tratamientos genéricos que, si para algunas podían resultar adecuados, para las más eran inútiles o incluso nocivos.
Esta situación, afortunadamente, está ya plenamente superada. En la actualidad la belleza se halla al alcance de todas las mujeres, sea cual fuere la esfera a que pertenecen, y sea también cual fuere el grado de perfección con que las ha dotado la naturaleza. Es cuestión tan sólo de lógica y fuerza de voluntad.

