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Ansiedad de comer cosas dulces


Las ansias de dulces:

Las campañas de publicidad, las presiones sociales y las modas ponen en peligro esos “pequeños placeres” que nos permitimos tras una intensa jornada de trabajo. A veces nos obsesionamos con regímenes y llenamos nuestra vida de prohibiciones, hasta convertirla en un “campamento espartano”. El conflicto entre los cánones sociales y la realidad puede generar estrés y frustración, lo que termina por agriarnos el carácter.
“El efecto placentero específico de los azúcares no parece que tenga parangón con otros alimentos -señala el doctor Mariá Alemany, director del Departamento de Bioquímica y Fisiología de la Facultad de Biología, en la Universidad de Barcelona-, seguramente por la complejidad del sistema de mantenimiento de los niveles circulantes de glucosa”. De hecho, “hay individuos, llamados lamineros, que obtienen un placer especial con la ingestión de azúcares, de alimentos dulces. Es más, en muchos casos, los ánimos deprimidos y el cansancio o la derrota ocasionales, que afectan a casi todo el mundo, se superan con más facilidad si se ingieren dulces”. Por ello, no se obsesione si tiene tendencia a darse algún que otro “capricho”. Cuídese, pero no sea un esclavo de la imagen y disfrute de los pequeños placeres. Aquí le proponemos algunos pasos para controlar las ansias repentinas e irresistibles de tomar dulce:
ANTE TODO, ELIJA EL DULCE ADECUADO:
No desherré los dulces de su vida por completo. De hecho, algunos, como el chocolate, aportan ciertos nutrientes. La melaza, por ejemplo, es rica en vitaminas del complejo B y en ácido fólico. La clave está en elegir los alimentos adecuados y, sobre todo, que este tipo de alimentos no reemplace a otros más nutritivos. Lo ideal es satisfacer nuestra necesidad de dulce con hutas frescas, que, además de suministrar vitaminas y minerales, contienen fibra, lo que contribuye a producir sensación de saciedad.
Si a pesar de todo continúa prefiriendo una buena porción de tarta, recuerde que los pasteles elaborados en casa son más saludables que los comprados en las tiendas. Pruebe a reducir a la mitad la dosis de azúcar que indica la receta de su pastel favorito y verá cómo apenas nota el cambio.
NIEGÚESE A PASAR HAMBRE:
Si lo hace, seguramente se sentirá cansado y falto de energía, y necesitará echar mano de alimentos con un elevado contenido de azúcar. Si mantiene el nivel de glucógeno alto a lo largo del día no se agotarán sus reservas de energía y no sentirá esa necesidad apremiante de “picar” algo. Decántese por los ,tentempiés con alto contenido en hidratos de carbono, especialmente los procedentes de  alimentos naturales como los plátanos, y  obtendrá de una forma saludable la cantidad de azúcar que necesita.
LOCALICE Y EVITE LOS OLORES QUE DESATAN SU APETITO:
Psicoterapeutas de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han descubierto que los deseos que se manifiestan a partir de los olores son especialmente “irresistibles”. El olor viaja a través de los nervios olfativos hasta un lugar preciso del cerebro, que es de donde se abastece la memoria. Según estos investigadores, la conexión directa con el “centro de operaciones” de nuestra memoria es la razón que explica que un aroma pueda intensificar nuestro deseo por algunos alimentos. Uno de los desencadenantes más comunes es el olor de los bollos recién hechos. Trate de evitarlos, sobre todo si está más susceptible y vulnerable a sus efectos.
¿ANSIA PREMENSTRUAL? TAMBIÉN SE PUEDE COMBATIR:
Estos días pueden arruinar todos los buenos hábitos alimenticios que ha mantenido durante el mes. En la semana previa a la menstruación se producen los cambios hormonales y la caída del nivel e azúcar en la sangre. Aunque cada mujer, es diferente, estos cambios suelen incrementar su apetito, hacerle que opte por alimentos altos en calorías y azúcar. Preste atención a su dieta y, si necesita un aporte extra de calorías, no olvide que debe elegir alimentos naturales antes que alimentos como bollería industrial, que sólo le aportarán calorías vacías y aumento de peso.
POR FAVOR, CUENTE HASTA 10:
Si ha seguido los consejos anteriores y, aun así, sigue queriendo entrar en la pastelería, recuerde que hasta los deseos más irresistibles pasan. Ante una necesidad de este tipo, se inicia un proceso que traza una curva ascendente hasta alcanzar un máximo (ese momento en el que decide dar el paso y tomar un dulce). Pero si lo supera, el proceso empezará a disminuir hasta remitir del todo. Mientras dure, distraiga su atención y manténgase ocupada.
MATE EL “GUSANILLO” CON EJERCICIO:
Aunque parezca una contradicción y piense que lo único que logrará es aumentar su apetito, hacer ejercicio también le ayudará a controlar sus “antojos”, además de reducir los daños si tiene tendencia a darse muchos caprichos. Un poco de ejercicio puede aliviar la tensión causada por el deseo de tomar un dulce. Según
María Alemany, “los mecanismos de placer y recompensa ligados a las conductas alimentarias implican la liberación de endorfinas”. Con el ejercicio físico también se promueve la liberación de endorfinas, con lo que puede provocar un efecto placentero equivalente al que sentimos cuando tomamos alimentos con azúcar.
Y DEJE ¡YA! DE SENTIRSE CULPABLE:
¿A pesar de todo ha caído en la tentación? ¡No importa! Como afirma la doctora Ana Sastre, jefa del Servicio de Nutrición y Dietética del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, “todos los grupos de alimentos deben formar parte de la dieta diaria; no hay fundamentos científicos para excluir ninguno”, y esto incluye al azúcar. Considerar perjudiciales algunos alimentos sólo le creará sentimientos de culpa. De hecho, se asocian con la ingestión de ciertos alimentos hasta derivar en una sensación de fracaso, que se proyecta a otras parcelas de la vida. Sentir ese fracaso le provocará ansiedad y, a la vez, le empujará a tomar dulces para calmarse.

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