Tatuajes Archive

Tratamiento para eliminar tatuajes


Los tatuajes más grandes y coloridos implican de 6 a 10,12 ó 15 sesiones, y éstas suelen espaciarse en forma mensual. Vale decir que al proceso de eliminación hay que dedicarle al menos un semestre. Por otra parte, hay que aclarar que no siempre se llega al 100 por ciento de eliminación. Esto es importante que el profesional lo aclare de antemano, porque hay pacientes que prefieren quedárselo a eliminarlo parcialmente. El tiempo de la sesión es de unos pocos minutos, pero hay que contar con un buen tiempo para la anestesia local. Habitualmente, tras las sesiones hay que aplicarse cremas antibióti-cas. para evitar la contaminación local. Este sistema es sumamente efectivo para retirar tatuajes cosméticos en los párpados, porque los métodos antiguos producían caída definitiva de cejas o pestañas, o retracción de párpados. En cuanto a los costos, que no es cubierto por los servicios médicos tradicionales, una sesión cuesta, como mínimo, alrededor de 200 dólares. Como ya se dijo, la cantidad de sesiones depende del tamaño, la calidad y los colores empleados en el tatuaje. Un último consejo: cuidado con los tatuajes “transitorios” hechos con hen-na, que sólo duran unas semanas. Algunos no se van más. Y eso no se puede saber hasta que uno se lo hace y comprueba que pasan los meses y sigue allí, sin eliminarse. “‘

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Los tatuajes estan de moda


El tema de los tatuajes lejos está de ser una tendencia local. Es una moda que los norteamericanos ya se han encargado de traducir en cifras y datos estadísticos. Paradójicamente, así como crece la cantidad de “arrepentidos” que busca eliminar sus tatuajes, dado que entre 2001 y 2003 aumentó un 27 % ia cantidad de personas que elige la eliminación con rayos láser, la Academia Norteamericana de Dermatología sostiene que los centros de tatuajes se incrementaron de 300 a 4000 en las últimas dos décadas.
Rápidos, prácticos, reyes del marketing, han sintetizado como nadie el “costo final” de un tatuaje: hacerlo cuesta 100 dólares. Eliminarlo, casi 3000.

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Remover tatuajes con laser


Los tatuajes más grandes y coloridos implican de 6 a 10,12 ó 15 sesiones, y éstas suelen espaciarse en forma mensual. Vale decir que al proceso de eliminación hay que dedicarle al menos un semestre. Por otra parte, hay que aclarar que no siempre se llega al 100 por ciento de eliminación. Esto es importante que el profesional lo aclare de antemano, porque hay pacientes que prefieren quedárselo a eliminarlo parcialmente. El tiempo de la sesión es de unos pocos minutos, pero hay que contar con un buen tiempo para la anestesia local. Habitualmente, tras las sesiones hay que aplicarse cremas antibióti-cas. para evitar la contaminación local. Este sistema es sumamente efectivo para retirar tatuajes cosméticos en los párpados, porque los métodos antiguos producían caída definitiva de cejas o pestañas, o retracción de párpados. En cuanto a los costos, que no es cubierto por los servicios médicos tradicionales, una sesión cuesta, como mínimo, alrededor de 200 dólares. Como ya se dijo, la cantidad de sesiones depende del tamaño, la calidad y los colores empleados en el tatuaje. Un último consejo: cuidado con los tatuajes “transitorios” hechos con hen-na, que sólo duran unas semanas. Algunos no se van más. Y eso no se puede saber hasta que uno se lo hace y comprueba que pasan los meses y sigue allí, sin eliminarse. “‘

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Eliminar tatuajes


Sí, en general, los tatuajes pueden eliminarse. Pero hay que saber que hacérselos lleva una hora, y sacarlo puede demorar meses y hasta más de un año. Las técnicas clásicas de eliminación,antes del láser, eran; la cirugía convencional, la electrocoagulación (quemado con energía eléctrica), la criocirugía (eliminación con frío) y la dermoabra-sión (exfoliación: eliminación de capas de piel hasta que sangre). Todos han quedado en desuso por los riesgos que implicaban, fundamentalmente en cuanto a cicatrices: se reemplazaba una marca pigmentaria por una cicatriz, y aunque se hacían con anestesia local, no dejaban de ser prácticas invasivas, es decir, cruentas. La historia la cambia el láser. Los equipos actuales tienen luces absorbidas por un determinado pigmento de la piel y por calor destruyen selectivamente ese pigmento, sin interactuar con el resto de los tejidos, lo que evita cicatrices. Este proceso se denomina fototermólisis selectiva, es decir, la lu/. (foto) y el calor (termólisis) actúan exclusivamente sobre el pigmento cuya afinidad tiene ese equipo (selectiva). A partir de esto, han surgido diversos equipos de láser a los que se debe recurrir cuando los tatuajes son de muchos colores. Los mecanismos mediante los cuales actúan es a partir de la alteración química de ese pigmento que con el tiempo se va evaporando y se transforma en partículas cada vez más pequeñas, que son fagocitadas por el organismo. Esa fagocitosis lleva a que el pigmento se drene por vía linfática. Además, forma una costra, que cuando se cae también se lleva parte del tatuaje. Estos son los equipos de láser que hoy se utilizan para eliminar tattoos:
• Ruby: tiene afinidad por el color verde y el negro
• Alexandrite: destruye el negro, el azul, el rojo y el verde
• QS-Nd YAG: afinidad por el negro y el rojo
¿Qué información extra aporta esta lista de equipos? Que hay tonos casi imposibles de eliminar, como ser la gama de amarillos, naranjas, ocres y marrones. Los láser enumerados se caracterizan por tener pulsos de energía altos y cortos, que permiten destrucción selectiva y poco efecto o daño sobre el tejido circundante. Por lo tanto, no producen cicatrices. Sin embargo, son láser que potencialmente pueden dejar alteraciones texturales, como una cicatriz ligeramente atrófica. y alteraciones pigmentarias transitorias, dado que algunos de los láser también tienen afinidad por la melanina. Esto último lleva a que el láser destruya el color natural de la piel y deje una pequeña mancha blanca que, con el tiempo, tiende a desaparecer y repigmentarse.

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Consejos para tatuajes


Toda práctica que suponga la introducción de sustancias en la piel requiere que los elementos usados sean descartares y estériles.
NO deberían hacerse tatuajes: las
personas con tendencia a hacer queloides; quienes presenten problemas de coagulación; los portadores de enfermedades infecciones crónicas; la gente con trastornos psicológicos, y quienes sufran de válvulopatías (la potencial introducción de bacterias puede generar endocarditis).

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Riesgos de los tatuajes


La mayoría de los que se han hecho tatuajes dirán que no sufrieron ningún imprevisto. Pero que algunos efectos secundarios sean infrecuentes, no quiere decir que no sean posibles. Poten-cialmente, un tatuaje puede contagiar enfermedades infecciosas y las más frecuentes son la hepatitis B y el HIV. Puede haber complicaciones estéticas si se trata de una persona con tendencia a cicatrizar mal, porque el tatuaje puede desencadenar cicatrices hipertróficas o auténticos queloides (cicatriz hipertrófica, fibrosa, excesiva en relación a una cicatrización normal, que se eleva por encima de la piel y excede los límites de la marca que se le hizo). Hay gente que no lo sabe porque nunca se operó ni tuvo heridas profundas y se entera de esta propensión cuando se tatúa. También puede haber reacciones de la piel, similar a la alérgica, rechazando el producto introducido. En ese caso, se produce un granuloma inflamatorio.
En algunos casos el tatuaje puede funcionar como detonante de una enfermedad dermatológica, es decir, el denominado “fenómeno isomórfico de Kdebener”: a partir de un trauma sobre la piel aparece la lesión dermatológica de una enfermedad, por ejemplo, psoriasis.

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Información de los tatuajes


Aunque el tatuaje no es una herida, sino una marca estética que se realiza mediante la introducción de una sustancia o un pigmento insoluble de duración permanente, que al principio se hincha y sangra y que finalmente queda como una mancha, se trata de una práctica invasiva, que provoca una lesión momentánea.
La piel está compuesta por la dermis y la epidermis. El tatuaje se instala en la dermis. Los tatuadores más avezados recurren a diferentes pigmentos, permanentes y de buena calidad. La cantidad de sustancia que se introduce, el tamaño y la variedad de colores dificulta su posterior remoción. El tatuaje
hecho por un amateur es más superficial, porque utiliza menos pigmentos,que a su vez son más livianos, por lo que no se adentran tanto en la dermis. Esto permite que el día de mañana puedan ser removidos más fácilmente. ¡Qué paradoja! Quiere decir, entonces, que a mayor complejidad de diseño y tamaño, mayor será la dificultad para removerlos y menores las chances de lograr su eliminación. Ergo: si de todos modos uno decide hacerse un tatuaje, convendría que fuera de un tamaño reducido y con pocos colores. A quienes se acaban de hacer uno o están pensándolo, les parecerá extraño que haya gente que desee sacarse los tatuajes. Una de las principales motivaciones es estrictamente práctica: aquello que hicieron años atrás, hoy les dificulta la búsqueda laboral. Desde el gerente de 50 años que a los 18 se tatuó un dragón en uno de sus antebrazos y por pudor prefiere andar con la camisa transpirada a arremangarse en plena reunión empresaria, hasta el aspirante a cadete de la policía que es consciente de que su marca en la piel equivale a un rechazo en la admisión. También están aquellos que se tatuaron el nombre de aquel gran amor que hoy forma parte del pasado. Es que el tatuaje es para toda la vida y ese es un detalle que no siempre se tiene en cuenta. Así uno sea un adulto de 40 años, ¿puede avizorar qué va a pensar dentro de 20, cuando tenga 60 años? Imposible.

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Los tatuajes


Un dicho popular asegura que “lo que es moda, no incomoda”, pero seguramente no pensarán lo mismo quienes concurren al consultorio del dermatólogo a intentar eliminarse un tatuaje. Antiguamente, los tatuajes no eran decisiones individuales. Se utilizaban para identificar a un grupo de miembros de una comunidad. Eran marcas involuntarias, obligatorias, es cierto, pero había un consenso popular al respecto. Por ejemplo, en el antiguo Egipto las personas se tatuaban el dorso de las manos, el pecho, la frente, la barbilla y el vientre, con diversos fines: curativos (jaqueca, neuralgia, reuma), mágicos (protección contra el mal) o preventivos (males y desdichas). Eran parte de un ritual. Hoy en día, el tatuaje es una marca voluntaria, hecha en forma consciente, con la pretensión de dar singularidad al cuerpo. A veces pierde singularidad, porque la persona queda resumida en esa marca o porque el diseño termina uniformándolo con la época. Paradójicamente, con el correr del tiempo, para bien o para mal, el deseo respecto del tatuaje es muy fuerte… por sacárselo. Se lo puede tomar como una moda, costumbre o tendencia que se relaciona con una demanda de autonomía y libertad, una búsqueda de querer ser algo, con el riesgo o la pretensión de que se eternice, porque los tatuajes son para siempre. En esa identificación hay diferentes motivaciones. Hay tatuajes religiosos, fetichistas, artísticos y ornamentales.
Tienen una connotación afectiva, política o sexual. Representan a sectores marginales, como los presos, o son sinónimo de glamour posmoderno. Los psicólogos sostienen que se trata de una marca al margen del discurso verbal: para mirar y ser mirados. También hay tatuajes profesionales. Algunos tienen fines cosméticos, como el delineado de cejas, comisuras y borde de párpados. Otros, se utilizan con fines terapéuticos: hay manchas claras de la piel o despigmentaciones por acción del sol que pueden disimularse gracias a la dermopig-mentación, técnica que consiste en introducir pigmentos artificiales para emparejar el tono de la piel.

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