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Alimentos que previenen el cancer


Alimentos que previenen el cancer

Éstos también previenen:
En espera de nuevas investigaciones que confirmen de forma definitiva los siguientes hallazgos, hay una serie de alimentos que han demostrado sus propiedades antitumorales: Aceite de oliva: Según un estudio promovido por el Instituto Omega 3, de la Fundación Puleva, el consumo de aceite de oliva repercutiría en una menor incidencia de los cánceres de mama y ovario. En ambos casos, se trata de evidencias meramente epidemiológicas, pero los datos dan qué pensar: la incidencia del cáncer de mama es un 40 por ciento menor en España que en Estados Unidos o países del Norte de Europa, en los cuales prevalece el consumo de grasa saturada o de origen animal. En cuanto al cáncer de ovario, países como España y Grecia, en los que la ingesta de aceite de oliva es elevada, registran unos niveles muy bajos de este tumor.
Cítricos: Tres estudios realizados en Japón, California (EE.UU.) y Canadá han arrojado buenas “vibraciones” respecto al papel protector que los cítricos pueden jugar sobre determinados cánceres como el de colon, hígado, pulmón y mama. En todas estas patologías, la acción de algunos de sus compuestos químicos, como los limonoides, inhiben el proceso de proliferación celular descontrolada implicada en el desarrollo de los tumores.
Manzana: Varios químicos vegetales presentes en la piel y la pulpa de la manzana tienen un efecto antioxidante y anticanceroso. Es la unión de estos compuestos (vitaminas C y E, flavonoides, polifenoles y betaca-rotenos) la que ejerce esa acción anticáncer. Moraleja: hay que comerse la manzana íntegra, piel incluida.
Yogur: La acción que sus componentes ejercen a nivel intestinal podría frenar la aparición de tumores como los de colon y mama. Esta acción podría explicarse a partir del efecto que las bacterias probióticas ejercen en el metabolismo de los posibles carcinógenos intestinales, suprimiendo su absorción y promoviendo un efecto beneficioso en el caso de infecciones víricas o bacterianas.
Leche: Un estudio de la Universidad de Harvard revela la relación entre un mayor consumo de leche y calcio y la disminución del riesgo de cáncer de colon. Las personas que consumen de 170 a 227 ml de leche al día (el equivalente a un vaso) tienen un 12 por ciento menos de posibilidades de desarrollar un cáncer colorrectal que quienes beben menos de dos vasos a la semana.

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Colaciones sugeridas para mañana y tarde


Colaciones sugeridas para mañana y tarde:
• 1 fruta fresca o asada.
• 1 taza de ensalada de frutas o compota.
• 2 mitades de fruta en almíbar (común o diet), con una cda de granóla, muesli, copos de cereal o dos cdas de lino molidas.
• 1 manzana en daditos, con una cda de ricota o queso blanco descremado.
• 1 yogur descremado, solo o con trocitos de fruta al natural.
• 1 porción de postre o flan diet.
• 1 vaso de leche caliente con 2 editas de cacao amargo con edulcorante.
• 1 porción de queso port salut desc. con 2 galletitas ó 2 tostaditas.
• 1 infusión con edulcorante con 2 galletas de arroz ó 2 tostaditas, con dos jetas de queso de máquina.
• 1 baña de cereal.

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HINCHAZÓN ABDOMINAL


HINCHAZÓN ABDOMINAL.

Los alimentos a evitar:
• Vegetales de hoja: (espinaca y lechuga), papa y batata (almidones), coles, legumbres y todo lo que tenga hilos y cascaras, como lentejas, chauchas y choclo.
• Leche: si no se tiene tolerancia a este alimento, puede causar distensión. Pruebe con la leche con bajo contenido de lactosa.
• Verduras con semillas: por ejemplo, las berenjenas y los zapallitos. Es conveniente sacarlas antes de comer.
• Exceso de café: puede causar irritación, distensión y molestias, porque es estimulante. Reemplace parte del café que toma por té, mate cocido o tisanas de manzanilla, poleo o boldo.
• Bebidas alcohólicas y las que, además del café, tengan cafeína (gaseosas cola): son estimulantes. El mate cebado, en exceso, también puede causar molestias.

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Cambios de habitos alimenticios


• Si usted es de esas personas que no suele visitar la verdulería regularmente,
con todo lo que le he contado sobre las numerosas propiedades que tienen las hortalizas y las frutas, creo que, a partir de hoy, se convertirá en asiduo cliente.
• Por otra parte, si es de aquellas personas que ya conocía los beneficios y por
ello siempre comió vegetales con más razón, ahora, necesitará fortalecer esta conducta y arraigarla en los hábitos personales y familiares.
• Hay dos puntos que me gustaría repasar. Uno está referido a los colores:
cuanto más variados sean, mayor cantidad de sustancias protectoras de enfermedades estará incluyendo en su alimentación.
• El otro punto importante es el número de porciones, es decir: tratar de incorporar, como mínimo, tres frutas y una porción de hortalizas en el almuerzo y otra en la cena (que una sea cruda y la otra, cocida).
• La proporción de 3 + 2 es la aconsejada para lograr la prevención de las enfermedades ya mencionadas, y se ha demostrado en esta nota que es fácil cumplir con ese objetivo.
• De todos modos, es mejor comenzar con algo antes que no intentarlo nunca:
aunque sea, empezando con dos porciones diarias (una fruta y un plato de hortalizas crudas o cocidas) hasta, poco a poco, llegar a la meta.
• El cambio de hábitos no se logra de un día para el otro, lleva su tiempo, pero vale la pena tomar la decisión; usted y su familia lo merecen.
• Practicar el Auto Cuidado Responsable, sunmrse a la Actitud “5 al día” y agregar más Movimiento a las actividades cotidianas es la mejor manera de gozar de buena salud. Téngalo en cuenta.
Y, por último, un “bonus” de cocina:
Consejos de “cocción nutritiva” para frutas y hortalizas:
• Introducir las hortalizas en el agua de cocción cuando esté hirviendo; así, se las expondrá menos tiempo a alta temperatura. No agregue sal ni bicarbonato al agua de cocción.
• Cocinar las hortalizas, preferentemente, con cascara, en trozos grandes y con poca agua. Las hortalizas de hoja se pueden cocinar sólo con el agua restante del lavado.
• La cocción al vapor conserva más el contenido vitamínico y mineral.
• En caso de pelar y/o cortar hortalizas o frutas, hacerlo justo antes de consumirlas, en especial, las que son ricas en vitamina C. El consejo es consumir las frutas bien lavadas, pero con cascara (las que sean comestibles), además de utilizar la cascara de cítricos (naranja, limón, etc.) rallada en postres.
• Las hortalizas y frutas fresáis son preferibles a las enlatadas o congeladas, las cuales, en mayor o menor grado, suelen perder valor nutritivo. Las enlatadas, además, agregan sodio.

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Recomendaciones alimentarias


El mayor problema con las recomendaciones alimentarias es que muy pocas personas las cumplen, las tienen en cuenta o, siquiera, se acuerdan de ellas. Por eso, para lograr que esta conducta sea incorporada definitivamente a los hábitos alimentarios, la recomendación teórica debe acompañarse de la implementación de distintas estrategias o maneras prácticas de llegar a todos los sectores de la cadena alimentaria mediante la educación. Por ello, es necesario trabajar en diferentes ámbitos:
1- Realizar acciones educativas dirigidas al consumidor:
• El fin será difundir los amplios beneficios de una alimentación que incluya, progresivamente, 5 porciones diarias de hortalizas y de frutas.
2- Poner énfasis en la educación alimentaria infantil
• La casa y la escuela son la base; si, en el hogar, al niño se le ofrece desde muy pequeño este tipo de alimentos y le son preparados con frecuencia en forma atractiva (da muy buen resultado, en los más chiquitos, la creación de caras, figuras de animales o de letras en los platos) e, incluso, la mamá le permite intervenir en la elaboración de las comidas, el niño mostrará mayor interés en su consumo.
• Lo mismo ocurriría si, en el kiosco de la escuela, hubiese frutas disponibles para la compra, o bien, si en los recreos se les ofreciese a los chicos frutas de estación, acción que se acompañaría de la explicación correspondiente por parte de los maestros, sobre las bondades que aportan.

Consejos para las diarreas


DIARREAS:
• Para este caso es recomendable el jugo de cereza, bien frío.
• Otra excelente solución, es comer 300 gramos de manzanas crudas y peladas, repartidas en cinco comidas en el día.

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Envasado en vidrio


ENVASES Y ETIQUETAS:
El vidrio es el mejor material para proteger los alimentos frente al deterioro. Las etiquetas permiten controlar las fechas de caducidad.

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Necesidades nutricionales


Necesidades nutricionales:
La organización de la despensa se hará también en función de las necesidades nutricionales. Si se considera esta idea, los estantes acogerán alimentos pertenecientes a seis grupos y en determinadas proporciones:
1. Alimentos ricos en hidratos de carbono. Como este grupo de alimentos ha de ser el más abundante en la dieta conviene que esté representado por una amplia variedad de productos. Esto quiere decir que las cantidades de cada uno no tienen por qué ser elevadas, pero en conjunto sumarán, si se miden sus calorías, más que el resto de bienes de la despensa. Como deben consumirse diariamente, la variedad es importante porque combate el aburrimiento en la mesa, al proporcionar sabores y texturas diferentes, y porque garantiza la obtención de todos los nutrientes.
Los cereales y sus derivados son la principal fuente de hidratos de carbono. En la despensa habrá una representación de los productos elaborados a partir del trigo, como el grano entero, la harina integral, la pasta seca, la sémola y los panes. Junto a éstos estarán las variedades de arroz (integral, blanco, basmati, de granos cortos o largos, salvaje…), los copos de avena y de cebada, el mijo, la polenta y la harina de maíz, el centeno, los cereales exóticos o «dietéticos» (quinoa, trigo kamut, espelta…).
Los alimentos elaborados a partir de la fruta completan la aportación de hidratos de carbono. Los higos y las pasas son el ingrediente mediterráneo por excelencia, al que pueden añadirse los orejones de albaricoque o melocotón, las ciruelas secas y los dátiles en rama, sin confitar. La miel, las mermeladas, las compotas y los jarabes de frutas, que se pueden utilizar como sustitutos del azúcar en diferentes recetas, dan color y enriquecen este rincón de las delicias en la despensa.
2. Alimentos ricos en proteínas. Entre ellos sobresalen las legumbres, que deben tener una representación nutrida. Sin embargo no conviene guardar demasiada cantidad, pues se corre el riesgo de que se estropeen antes de utilizarlas, teniendo en cuenta que deben consumirse por lo menos tres veces a la semana. Se puede elegir diversos tipos de judías (blancas, pintas, rojas, moteadas…), garbanzos, guisantes, lentejas (incluyendo las naranjas, peladas y de cocción rápida), soja… Las judías mungo (verdes) son muy ricas en proteínas, y las azuki (granates) muy buenas para el riñon. Otra parte importante de las proteínas se obtienen de los productos lácteos y de los derivados de soja. Puede conservarse también algo de leche de vaca y de soja. Las salchichas y hamburguesas a base de tofu o seitán, envasadas al vacío, son un estupendo recurso para una cena rápida.
3. Las grasas. Los aceites (sobre todo de oliva y, si apetece, de sésamo, linaza y girasol) proporcionarán de sobras la cantidad necesaria de ácidos grasos al día. Los frutos secos aportan también proteínas y son muy fáciles de almacenar. Lo ideal es tenerlos con cascara y sin tostar. Eso ayuda tanto a que se conserven mejor como a evitar el exceso de sal y el deterioro de sus grasas debido al calor.
4. Las verduras. Las verduras frescas no siempre pueden consumirse antes de que se malogren. Las conservas caseras son un recurso magnífico para disfrutar durante los meses fríos de la abundancia del verano. Al gusto de cada cual, pueden guardarse tarros de salsa de tomate, espárragos, remolacha, zanahoria, pepinillos, col lombarda, berenjenas y pimientos asados… También puede haber una dotación de verduras fermentadas en agua y sal (col, coliflor…), que benefician la flora intestinal.
5. Condimentos y salsas. Sal, pimientas blanca, negra y de cayena, pimentón, curry, bayas secas de enebro, comino, vinagre, mostaza, mayonesa… Otras hierbas aromáticas y especias conviene consumirlas frescas: orégano, eneldo, albahaca, perejil, jengibre, cebollino…

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¿Hay realmente alimentos afrodisiacos?


¿Hay realmente alimentos afrodisiacos?
La lista de sustancias alimentarias a las que se ha atribuido el calificativo de afrodisiacas es extensa en todas las culturas. Pero mientras el saber popular se empeña en mantener y agrandar la leyenda, la ciencia no encuentra pruebas concluyentes de que ninguna de estas sustancias aumente realmente el deseo sexual, más allá de la energía o el bienestar que pueda proporcionar su consumo.
Una mesa bien puesta, una comida romántica, la predisposición psíquica u otros factores ajenos a la propia química del alimento son, probablemente, mucho más influyentes. De todos modos, se consideran alimentos afrodisiacos el marisco, el chocolate, los higos o la canela.

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Diferencias entre el té y el café


¿Qué diferencias hay entre el té y el café?
Café y té son bebidas estimulantes del sistema nervioso, debido principalmente a su contenido en cafeína. Sin embargo, el té, sobre todo el verde, contiene menos sustancias excitantes y éstas actúan de manera más gradual y moderada. Como componentes diferenciales se puede destacar el contenido en el té de flúor y polifenoles, teniendo estos últimos, cada vez más, un reconocido efecto antioxidante, por tanto protector frente a multitud de enfermedades. También se ha señalado que el té es más diurético.

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