Juegos de azar Archive

Rehabilitación


En la recuperación intervienen tres factores vitales: el propio individuo, su familia y el grupo de autoayuda. El enfermo que concurre a Jugadores Anónimos debe seguir un programa sencillo que ha demostrado ser muy exitoso en todo el mundo. Sin embargo, sin la honestidad del adicto ningún método es efectivo.
Los grupos de autoayuda son importantes por la experiencia de vida que ex-adictos pueden transmitirle a quienes sufren actualmente la enfermedad, sirviendo como un paradigma hacia el regreso a una vida normal, donde se pueden recuperar los valores afectivos, morales y materiales perdidos. Sin embargo, es muy difícil evitar la tentación de regresar al casino, el bingo, las carreras de caballos o lo que sea. Es muy común creer que una vez más el juego solucionará inconvenientes de índole financiero. En la mente del adicto la tendencia al dinero fácil permanece arraigada, es por eso que esta enfermedad se controla, no se cura en forma definitiva. Un cambio progresivo en el temperamento, sumado al aumento de la autoestima, el apoyo familiar y cumplir con los requisitos que establece Jugadores Anónimos es la única clave para evitar la recaída. Las fases que atraviesan los jugadores compulsivos son:
1- Ganancia: ganan con frecuencia y muestran un optimismo exagerado, convencidos de que su buena racha durará toda la vida.
2- Pérdida: luego de conocer la derrota muchas veces seguidas empiezan a mentir, ocultar las deudas, se vuelven irritables. Piden préstamos y son capaces de robar.
3- Desesperación: hay un fuerte aumento del tiempo y el dinero invertido en el juego. Las relaciones sociales, laborales y familiares están muy deterioradas, ya la propia persona asume que está en una situación caótica. En ésta fase los pacientes piden ayuda a profesionales o se acercan a grupos de autoayuda. Admitir la enfermedad es el primer paso hacia la recuperación del adicto.
Alcohol, juego y drogas conforman un trío que constituye un cóctel mortal para el ser humano. A tal punto llega la similitud, que Alcohólicos Anónimos y Jugadores Anónimos tienen el mismo programa de recuperación y la misma modalidad: el anonimato. Según Jugadores Anónimos, la reserva de la identidad les brinda la libertad de contar su historia de vida sin tener miedo a ser juzgado.En Estados Unidos, la psicoterapia grupal en jugadores es similar a la que se realiza con pacientes alcohólicos, aunque estiman que ambos grupos presentan diferencias claras. El alcohólico suele ser más pasivo, depresivo y perfeccionista, mientras el jugador patológico puede ser más competitivo, egocéntrico, hipomaníaco, extrovertido, intolerante y manipulador. Además del abuso de sustancias, muchos profesionales vinculan el estrés y las situaciones socioeconómicas críticas con la adicción al azar. Muchas veces el juego ocupa el lugar de la esperanza, distorsionando mecanismos sociales como el trabajo. Por ejemplo, personas de escasos recursos eligen apostar al juego como un medio para ganar dinero, ignorando que so-cialmente la forma de obtener divisas es a través del esfuerzo laboral. En otros casos, el azar sirve como un mecanismo para evadir los problemas familiares, económicos, laborales y sociales. Pero cuando frena la ruleta, estos conflictos sólo se agrandan.

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Ludopatia


Es complejo establecer que un individuo con determinadas características puede convertirse en un ludópata. Aunque los jugadores compulsivos suelen ser inmaduros, inseguros emo-cionalmente, tienden a la autodestruc-ción y viven en un mundo de sueños, donde el juego cumple sus expectativas. ¿Por qué empiezan a jugar? La búsqueda de sensaciones y la soledad serían los motivos que llevarían hacia la “timba”. Sin embargo, es difícil determinar el momento exacto en que una persona deja de ser un jugador que corre el riesgo de convertirse en ludópata, para pasar a ser un ludópata propiamente dicho. Esto se debe a que la transición es progresiva. Una persona tiene un trastorno con el juego cuando:
• Cree que tiene habilidades especiales para vencer en el juego de azar, cuando en realidad en este tipo de eventos no importa la destreza de la persona.
• Cree que tiene mucha suerte.
• Aumenta la frecuencia de juego.
• Aumenta las pérdidas y el grado de endeudamiento.
• No le interesa lo que ha perdido, sólo recalca su victoria.
• El juego le produce insomnio.
• Juega para olvidar sus problemas cotidianos.
• Participa con la falsa ilusión de recuperar lo que ayer perdió.

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Juegos de azar


Los juegos de azar suelen generar pasión, entusiasmo, adrenalina, exaltación, ímpetu y mil adjetivos calificativos más que despiertan en el jugador sentimientos muy profundos, siempre ligados a esa vorágine de emociones entrecruzadas que siente una persona frente a una ruleta en el instante crucial en que ésta se detiene. Tan idéntica es la sensación de un hombre que apuesta dinero en el Hipódromo con la expectativa de que su caballo favorito resulte ganador. O la felicidad que experimenta un jugador de naipes cuando descubre que se lleva el botín a su bolsillo, después de alguna “movida” majestuosa que estudió con paciencia y ejecutó con maestría. Sin embargo, miles de personas pierden el control de sus impulsos ante el juego, y en muchos casos destruyen su propia vida, sus afectos, su trabajo, hipotecan su vivienda o se endeudan por muchos años aniquilando su presente y convirtiendo a su futuro en una auténtica ruleta rusa. Cuando toman conciencia de su situación ya es tarde: deben tener la valentía de enfrentar su problema o resignarse a la depresión. La ludopatía es una enfermedad con características muy particulares, pero casi imposible de prevenir, ya que el adicto al juego continúa su marcha inmutable hacia el abismo. A tal punto que esta patología no se cura: se detiene.

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