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Entrenar para perder peso


Entrenar para perder peso

Ni poco peso ni mucho:
La forma de entrenamiento ideal para los huesos es el entrenamiento de la fuerza o utilizando pesos. Para conservar o aumentar la masa ósea, el cuerpo debe trabajar para superar la fuerza de la gravedad. Los pesos deben ser medios (no hay que cargar en exceso ni demasiado poco).
Si tienes oportunidad de acudir a un gimnasio, te recomendamos el entrenamiento de máquinas, ya que podrás ejercitarte en la postura correcta, colocando el peso que desees (siempre poco) y realizando 3 series de largas repeticiones (de 15 a 20). El objetivo es conservar la amplitud de movimiento de todas las articulaciones y aumentar la fuerza de los músculos, procurando siempre no flexionar el tronco para su realización.

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Los hombres sufren mas q las mujeres


El dolor es cosa, de HOMBRES:
Segun diversos estudios, hombres y mujeres padecen el dolor de manera diferente. Algo que no solo influye en la perception cultural sino que, ademas, tiene consecuencias farmacologicas.
Para el tratamiento y su duration, se deberia tener en cuenta la diferentia que existe ante el dolor entre hombres y mujeres. Esto es especialmente importante si se considera que, hasta el momento, la medicina ha estudiado las enfermedades y los experimentos con farmacos sin considerar las diferencias de sexo entre las que se encuentran factores anatomicos, hormonales, sociales y culturales (los hombres estan mas educados para soportar el dolor).
Ademas, en un campo en que las mujeres han sido, por lo general, excluidas de las investigaciones sobre los efectos de los farmacos, las dosis estan pensadas para pacientes “tipo” de sexo masculino, aumentando en un 50% el riesgo de efectos colaterales para el sexo femenino.

Algunas diferencias: Las mujeres sufren mas que los hombres a la hora de padecer dolor de cabeza, de muelas, artritis, dolores musculares o infarto. En este ultimo caso, se manifiesta en el cuello, espalda y mandibula, acompañado por cierta dificultad para respirar o nauseas;
mientras que en el hombre es advertido por dolores en el pecho, detras del esternon y a veces en el brazo. No percibir estas diferencias puede aumentar el riesgo de desconocer la crisis cardiaca, demorando una consulta que debe ser inmediata.

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Berenjenas para la digestion


PARA MEJORAR SU DIGESTIÓN, COMA BERENJENAS: cocidas, son fáciles de digerir y tienen pocas calorías. Además, son estimulantes hepáticas y tienen propiedades diuréticas y laxantes

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Pautas para conseguir tus metas


Si conoces cómo funciona la voluntad, puedes educarla para que impulse con su energía tus proyectos más ambiciosos. Estas pautas pueden servir de ayuda:

■ IDENTIFICA TUS DESEOS.
Sólo tú sabes lo que deseas conseguir. Separa tus verdaderos deseos del resto de tus decisiones, observando quién toma la decisión: tu cabeza o tu corazón.
■ CENTRA TU ENERGÍA.
Define con claridad, mentalmente o por escrito, lo que quieres conseguir. No disperses tu energía y procura centrarte en un solo proyecto cada vez.
■ AFIRMA EN POSITIVO.
Cuando quieras conseguir algo, puedes ayudarte con frases positivas que reafirmen y encaucen tu voluntad para conseguirlo.
■ VISUALIZA TUS OBJETIVOS.
Si te ayudas de la imaginación visual, tus deseos irán adquiriendo color y forma con más facilidad. ¡Permítete soñar! Decide cómo será la casa que deseas o el tipo de trabajo que te gustaría desarrollar.
■ MODIFICA TUS CREENCIAS.
Si crees que no puedes hacer algo, intenta transformar tu idea negativa. Y simplemente hazlo. ¡Tal vez descubrirás que tus miedos carecían de fundamento real!
■ EDUCA TUS HÁBITOS.
Proponte pequeños objetivos en la vida cotidiana para que tu voluntad se adapte a la disciplina. Es una buena base para alcanzar tus otras metas.

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Como cultivar la voluntad


Un viaje de mil millas empieza con un paso.
Cultivar la voluntad significa darle importancia a las pequeñas cosas cotidianas. Estas son la mejor medida para evaluar los progresos y la perseverancia en el entrenamiento de esa facultad. Meditar cada día, ir a trabajar, cuidar nuestro cuerpo, aprender de las equivocaciones, volver pacientemente al camino cuando nos hemos apartado de él… son las bases de los grandes logros.
Ahora bien, una cosa es comprender un concepto con la mente y otra distinta llevarlo a la práctica. Más aún si eso implica cambiar hábitos y pautas de conducta profundamente arraigados.
Un método para conseguirlo, curiosamente, es fijarse en las palabras. Si nos hablamos con la suficiente convicción y claridad podemos influir en el ánimo. Esa es la base de algunas modernas terapias, como la Programación Neurolingüística (PNL), que emplea cambios en el lenguaje interno para modificar el comportamiento.
Un experto en PNL afirmaría «dime CÓMO hablas y te diré cómo vives», porque las palabras crean nuestra realidad. Nuestra voluntad está influida por lo que pensamos y lo que nos decimos. La palabra tiene el poder de llamar a las cosas por su nombre, evocar recuerdos y crear proyectos futuros. La voluntad nos ofrece la llave para convertirlos en realidad.
En la India la mente suele compararse con un mono caprichoso que salta de rama en rama, con un parloteo incesante. Siempre en busca de nuevos estímulos, dispone de mil trucos para justificar todas sus decisiones. La pereza, la dispersión, el dejar las cosas para mañana, las adicciones… nunca falta un pretexto en que apoyarse. Por eso cultivar la voluntad es tanto como querer encauzar la mente. Necesitamos domesticar esa energía, ponerla a nuestra disposición, como un caballo bien entrenado que se deja conducir sin abandonar el camino.
¿Pero cómo lograrlo? La PNL propone trabajar con el lenguaje, que precisamente por ser una de las grandes creaciones de la mente ofrece también una vía directa a ella.
A veces nuestro propio lenguaje es el primer responsable de que no seamos capaces de alcanzar nuestros deseos. Al trabajar la voluntad hay toda una serie de palabras que es mejor ir evitando. La PNL las clasifica en cuatro categorías:
• Cuantificadores Universales: Cuando los utilizamos ignoramos partes de nuestra experiencia. Son palabras como: siempre, todos, cada vez, nunca, ninguno, jamás. Si decimos: -Siempre me sucede lo mismo», ¿estamos diciendo realmente la verdad?
• Cuantificadores limitantes: Con ellos ignoramos una parte de nuestra experiencia. Sucede así con palabras como: sólo, solamente, no/nada más, únicamente. Al decir: «Sólo quieres hacerme daño», ¿estamos seguros de que el otro sólo quiere eso?
• Imposibilidad: Hay palabras que reducen automáticamente nuestras opciones: no puedo, es imposible, no es factible, no es viable. Si decimos: «No puedo aguantar más, tengo que tomar una copa», ¿qué pasaría si no lo hiciéramos?
• Generalización: Al hablar de esa formas trasladamos las características a todo un grupo de personas: los vascos, los ricos. Si decimos: «Ya sabes cómo son los artistas», ¿estamos seguros de que todos los artistas son iguales?

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Altibajos emocionales


Altibajos emocionales
Todo lo que decidimos hacer suele ir acompañado de un estado sentimental y los sentimientos favorecen o dificultan su realización. Desde que comenzamos un proyecto hasta que lo terminamos pasamos por todo tipo de altibajos emocionales. Y puede ocurrir que lo que al principio nos motivó no baste para afrontar las vicisitudes. En ese caso podemos observar por qué no apetece continuar. Quizá desechamos lo que suponga demasiado esfuerzo o tememos fracasar v preferimos abandonar antes. O tal vez nos cuesta tolerar la frustración. Podemos observar por qué actuamos o por qué no actuamos. La voluntad nos permitirá renovar en cada momento presente las decisiones que tomamos en el pasado.

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El poder de la voluntad


Recompensa y paciencia
Si sólo nos mueve el deseo de la recompensa tal vez nos sentiremos decepcionados. La voluntad es algo más que un impulso hacia un objetivo. Para Spinoza la voluntad es nuestro «propio poder», el poder que reside en la esencia de nuestro ser, en lo que podemos llegar a convertirnos… si nos dejamos guiar por nuestra voluntad.
Cuando lo que queremos lograr escapa a nuestras posibilidades o nuestro objetivo es a muy largo plazo, podemos caer fácilmente en el desánimo o la frustración. Quien elige estudiar una carrera movido por una simple curiosidad puede que desista al primer suspenso. Pero quien lo hace sabiendo bien lo que desea, emprenderá con gusto los esfuerzos necesarios.
Cuando se quieren ver los resultados de forma inmediata caemos en el mal de nuestros días. La cultura de lo rápido nos deslumhra con la velocidad y la sencillez con que se logran las cosas. Los deseos hechos realidad, el dinero fácil, la felicidad en un instante… todo ello incita a la dispersión. Cultivar la voluntad, por el contrario, requiere desarrollar virtudes como la paciencia y nos abre la posibilidad de ser nosotros mismos.

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¿Qué nos hace claudicar?


¿Qué nos hace claudicar?.

Para sacar un proyecto adelante es necesario saber tolerar la frustración. Cuanta menos paciencia se tenga para afrontar las adversidades más fácil será que éstas nos desvíen del objetivo:
■ La influencia de los sentimientos.
Nuestros sentimientos pueden favorecer o dificultar la realización de un proyecto. Unas veces serán motivadores, impulsando la decisión, y otras serán causa de apatía. Por eso:
• Observa los sentimientos que te producen las distintas situaciones que vives.
• Fíjate en la emoción que le corresponde a cada uno de tus sentimientos.
• Elabora una lista con todos ellos y date cuenta de cómo huyen en tus proyectos.
En la creencia en una solución rápida.
Si estás embarcado en algún proyecto, recuerda que las soluciones rápidas no siempre son las mejores. Para que no condicionen:
• Desarrolla tu paciencia.
• Busca motivos para alegrarte con los pequeños avances que realices.
• No compares tu ritmo de conseguir las cosas con el de los demás.
• Imagina tu proyecto como un camino no del todo conocido en el que encontrarás alegrias y dificultades
Perder los alicientes o buscar sólo el placer.
Hay que saber mantener el rumbo en los altibajos. El desánimo puede invadirnos cuando anteponemos el placer al esfuerzo o cuando nos impacienta cosechar resultados. En casos así resulta útil:
• Plantearse metas realistas: ni demasiado grandes ni muy a largo plazo.
• Afrontar las adversidades y aprender de la experiencia.
• No dejarse llevar por el miedo al fracaso.
• No pretender tener todas las situaciones bajo control.

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La voluntad y su forma de amar


La voluntad y el amor.
Ejercitar la voluntad también puede influir en la forma de amar. El amor voluntarioso está lleno de pequeños detalles y puede llegar más lejos que el amor apasionado. La pasión es caprichosa e indómita y no puede prolongarse mucho en el tiempo. En cambio, si se tiene la voluntad de amar de verdad podemos trascender el egoísmo y abrirnos a la experiencia de compartir con la persona amada. Podemos comprender de verdad, en vez de exigir, y somos capaces de hacer cosas que nunca habríamos imaginado. Escuchamos al otro y nos preocupamos de su bienestar. Perseveramos en construir una pareja sana y feliz aunque para ello tengamos que dar prioridad a nuevas cosas. Nuestra voluntad ha crecido y estamos irreconocibles para los demás y para nosotros mismos. El amor mueve nuestra voluntad y nos sentimos con energías renovadas para alcanzar las metas.

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La mejor actitud


La mejor actitud.
Cuando alguien se adentra en los parajes del inconsciente puede contactar con experiencias fantásticas, explosivas o aterradoras. Conviene aceptar lo que viene tanto si es grato como no, porque todo ayuda a conocer mejor el ser interno. Es esencial mantenerse abierto y receptivo, procurando que las expectativas condicionen lo menos posible.
Emprender un viaje de este tipo requiere traspasar umbrales como el del miedo, que es una de las primeras puertas cerradas que se suelen encontrar. De nada sirve intentar derribar esta entrada a la fuerza: se ha de intentar llegar hasta la causa del propio miedo, sentirla, reconocerla y así atravesarla. Cuando concluye la sesión se vive un momento de gran sensibilidad, la persona todavía está sobrecogida por la experiencia y necesita ser recibida con suma delicadeza. Al finalizar cada uno expresa lo vivido al resto del grupo, pero se busca más compartir emociones que razonar por comprender lo ocurrido. Por lo general, cuanto más completa es una experiencia menor es la necesidad de análisis o interpretación. La propia vivencia le otorga validez.

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