Archivos para noviembre, 2011

bienestar personal


Preparar el entorno
Si escogemos pasar el día sin nuestra pareja, será preciso hablar el tema con ella. Hay que hacerlo con tiempo para que el otro también pueda planificarse el día y enfocar la cuestión con naturalidad y con una actitud positiva, no como una reivindicación frente al otro.
Si se tienen hijos y no los incluimos en nuestro plan de actividades, hay que pactar quién cuidará de ellos. Si son mayorcitos, conviene decirles la verdad y explicarles que todas las personas necesitan dedicarse un tiempo a sí mismas de vez en cuando.
Los temas laborales deben quedar totalmente al margen. Por eso, será necesario avisar con tiempo de que durante ese día no estaremos localizables. Por si hubiera alguna emergencia, podemos dar el código de acceso a nuestro contestador y explicar nuestros planes a alguien de confianza, para que en ese caso pudiera avisarnos. Asimismo, conviene hablar con amigos y familiares.
Aquí es aconsejable algo de mano izquierda para evitar incomprensiones. Y, sobre todo, no permitamos que nos invada el sentimiento de culpa por pensar en nosotros. Intentemos hacerles entender que no se trata de una deserción, sino de dedicarnos un día para mejorar nuestro bienestar personal, lo que nos permitirá volver a las actividades diarias con renovada energía, mejor ánimo y más comprensión, ya que para ofrecer lo mejor a los otros, es necesario quererse uno mismo.

Etiquetas: ,

Salud natural


Salud natural
Aplicar diversas técnicas de hidroterapia en casa o acudir a un balneario.
Elaborar un plan de belleza integral que incluya diversos tratamientos naturales para cuidar todo el cuerpo: piel, cabello, manos, piernas, pies…
Acudir a un gimnasio por un día y descubrir ejercicios nuevos. Practicar estiramientos para ganar flexibilidad y eliminar tensiones.
Regala rse un buen masaje en un centro especializado).
Practicar alguna actividad deportiva al aire libre que permita recuperar el contacto con la naturaleza (natación, escalada, excursión en bicicleta…).

Etiquetas: ,

Organizar se la vida


Cómo organizarse
Quizá nuestra idea de un día perfecto sea la de improvisar, sin hacer ningún plan. Levantarse por la mañana sin ideas preconcebidas, y dejar que el curso del día nos lleve, viviendo el momento. Sin embargo, la experiencia enseña que si temos de esta posibilidad antes de inclinarnos por una opción.
Cuando estemos satisfechos de tener suficientes ideas, ha llegado el momento de ser prácticos y elegir de forma realista. No caigamos en la tentación de querer hacer demasiado. Queremos dedicarnos un día a nosotros mismos, no volver a ser esclavos del estrés y de las obligaciones. Una vez tengamos claro qué queremos hacer y cómo queremos hacerlo, podemos elegir un día y preparar bien todo nuestro entorno sino hemos preparado algo de antemano, lo más probable es que a media mañana nos encontremos desorientados sin saber qué hacer con nuestra preciosa jornada. Por eso es aconsejable planear previamente lo que se va a hacer y tenerlo todo dispuesto.
Vale la pena, pues, dedicar algunos días a pensar en ello y anotar todas las ideas de posibles actividades que se nos ocurran en una lista. De entrada, no pongamos ningún límite, permitámonos pensar que todo es posible y disfrucial, para que nada pueda interferir nuestros planes. Eso hará que nos sintamos más tranquilos.

Etiquetas: ,

Una dieta sana


Hacer una cura depurativa a base de zumos y frutas. Además de eliminar toxinas, aumentará nuestra receptividad a todo tipo de sensaciones.
Elaborar un menú original y sorprendente, con ingredientes y combinaciones que nunca hemos probado.
Agasajarse acudiendo a un restaurante de calidad, que ofrezca platos selectos y un servicio esmerado.
Confeccionar un menú de degustación y saborearlo con los ojos cerrados, poniendo atención en la textura, el sabor y las sensaciones que despierta cada alimento.
Recuperar recetas de la infancia que nos traigan recuerdos entrañables de lugares y personas queridas.
Preparar una cena especial para disfrutar en pareja o buena compañía, cuidando todos los detalles.
Atreverse a probar platos exóticos de otras cocinas en un restaurante árabe, hindú, japonés o africano.
Salir de la ciudad y acudir a un mercado rural para disfrutar del ambiente y adquirir productos autóctonos.
Saltarse las normas y, por un día, ajustar el horario de comidas a nuestra voluntad y necesidades.

Etiquetas: ,

Vivir en armonia


Poner los cinco sentidos
Al Dr.Josep Murphy, pionero de la PNL (Programación Neuro-Lingüística) en EE. UU, le gustaba contar una anécdota relacionada con la consciencia de los actos humanos. Un día fue presentado a un conocido maestro de zen. Como buen admirador y difusor de las disciplinas orientales que era, quiso aprove-char la ocasión para preguntar al maestro cómo podía explicar el zen de forma sencilla a un ciudadano medio norteamericano. «¿Cuál -preguntó-, es la auténtica esencia del Zen}». El maestro, sin pararse ni siquiera a pensar, respondió: Comer, hablar, caminar…… “Pero si eso lo
hacemos todas a diario”, exclamó sorprendido Joseph. Murphy. El maestro sonrió, y dijo: «Sí, ciertamente. Pero nasa-tras, cuando comemos, comemos; cuando hablamos, hablamos;y cuando caminamos, caminamos. Vosotros llegáis a hacer las tres cosas a la vez y, a menudo, sin ser conscientes de ninguna».
Si observamos nuestra vida cotidiana, veremos cuan acertada resulta la crítica del maestro zen. Estamos acostumbrados a hacer dos y más cosas a la vez -es más, admiramos a quienes pueden hacer muchas cosas simultáneamente-. Y a menudo nuestra mente sigue dándole vueltas a una ocupación anterior cuando de hecho nuestra actividad ya ha cambiado. Aspiramos a ganar tiempo, en una agenda frenética para aprovechar al máximo nuestra vida, o al menos eso creemos. Porque lo que quizá no advertimos -y es natural, ¡estamos demasiado ocupados haciendo tantas cosas!- es que haciendo demasiadas cosas, en realidad, no hacemos nada. No vivimos nada de lo que hacemos, no experimentamos lo que es hacer una sola cosa, saboreándola, sacándole todo su jugo.
Iliicht Nhat Hanh, el famoso maestro de meditación vietnamita de quien aparece un texto en la pág. 98 de este número, ilustra esta situación con el ejemplo de fregar los platos. A él le gusta tomar una taza de té después de cenar, pero antes lava la vajilla que ha utilizado. Y, al hacerlo, pone toda su atención en el acto de fregar, que para él no es ninguna obligación, sino un placer en sí mismo. Nhat Hanh dice que si friega los platos pensando en la «recompensa» de la taza de té, lo más fácil es que también se beba ésta con apresuramiento, lo que a su vez produce un vacío que se tiene que llenar con un nuevo estímulo.
La tendencia occidental-racionalista a segmentar el conocimiento ha calado de tal manera en nosotros que ya no sabemos vivir ningún momento en su plenitud global. Y claro, luego nos extrañamos de esa inquietante sensación de sentir que no vivimos de forma in-tensa o plena. Comí) si nos faltase algo.
La idea es, pues, vivir intensamente y a conciencia nuestro día. Poner en cualquier cosa que hagamos todos nuestros sentidos. Si empezamos la jornada con una ducha atenta estamos haciendo algo más que lavarnos: nos estamos comunicando con uno de los elementos básicos de la tierra. Estemos atentos a
cada riachuelo de agua que desciende por nuestro cuerpo, a la suave corriente de aire que se arremolina por el efecto del cambio de temperatura…
Fijémonos en cómo nuestro pelo y nuestra piel van cambiando de textura, intentemos sentir la relajación gradual de cada músculo. Es un día especial y tampoco pasa nada si por una vez gastamos algo más de agua. Y no pensemos en otra cosa que en la ducha. Lo que tengamos que hacer después, ya llegará después. Y así, sucesivamente con todos los actos del día.
En definitiva, se trata de hacer las cosas con amor y conciencia. Y, como este día hemos decidido dedicárnoslo por completo, lo que estamos haciendo, en realidad, es querernos un poco más a nosotros mismos.

Etiquetas: ,

Sentirse bien


Ideas para que resulte especial

Aunque quizá no hagamos nada del otro mundo, éste va a ser un día especial para nosotros. Por eso, es conveniente buscar la manera de que todo lo que hagamos encierre algo especial en sí. Estos pequeños cambios nos ayudarán a sentirnos más vivos y receptivos:

Transformar la atmósfera.
Una buena idea es disponer nuestro entorno con algunos detalles distintos. Por ejemplo, podemos iluminar la casa con velas, escuchar una música diferente, cambiar la ubicación de los muebles…

Redescubrir lo cotidiano.
Consiste en adoptar una actitud de renovado interés por las cosas y recuperar la capacidad de asombrarse y maravillarse por todo lo que nos rodea, dándole valor y significado.

Cambiar de imagen.
Podemos vestirnos de forma totalmente distinta a la que acostumbramos, cambiar de peinado o de estilo (e incluso pasar la mayor parte del día sin ropa, sintiendo el aire por todo nuestro cuerpo).

Modificar los hábitos.
Podemos utilizar un medio de transporte diferente (bicicleta, tren…), trazarnos una nueva ruta y saltarnos algunas normas que inhiben nuestra espontaneidad al hacer las cosas.

Etiquetas: ,

Bienestar y salud


Si de todas las horas que tiene un día analizamos cuánto tiempo dedicamos a hacer cosas que realmente nos hacen sentir bien o nos enriquecen personalmente, veremos que quizá no representan ni la tercera parte. Y algunos días, el promedio ni siquiera alcanza esa media. Las obligaciones familiares, el horario laboral y las responsabilidades que nos imponemos limitan las posibilidades de ocio y dedicación personal hacen que la vida diaria se transforme en algo cada vez más rutinario y menos estimulante. Por eso, a menudo tenemos la sensación de no sentirnos vivos del todo, o experimentamos una especie de vacío vital y falta de interés o entusiasmo por las cosas, que puede desencadenar un profundo malestar.

Tiempo para ti
La mejor forma de evitar esa situación es crear el hábito de dedicarse diariamente un tiempo en exclusiva, e invertirlo en actividades enriquecedoras. Bastan un par de horas para que su benéfica influencia impregne el resto de las ocupaciones. Aunque si realmente queremos revitali/ai nos por completo, podemos ser algo más ambiciosos y regalarnos un día entero.
Pero, ¿cómo organizar esa jornada para sacarle partido y conseguir que realmente sea efectiva? Como suele decirse, cada maestrillo tiene su librillo. A uno le apetecerá dedicar el día a andar por el bosque descalzo y ligero de ropa, alimentándose de los frutos que ofrezca la naturaleza, como hicieron hace miles de años nuestros antepasados. Una reconciliación con lo natural.
Otro preferirá quedarse en casa junto al fuego, pertrechado de mantas y un buen vino de crianza, para volver a leer de un tirón ese viejo y querido libro de aventuras de la adolescencia. Eso también está bien. Y aún otro optará por disfrutar de un día de salud integral, con una dieta a base de frutas, largas y relajadas sesiones de yoga, masajes corporales y baños de arcilla. Y eso, claro, también puede estar muy bien.
La única norma para dedicarse un día por entero a uno mismo es que no hay normas. Cada cual elige su camino. Lo importante es que en esas veinticuatro horas se consiga reconectar con uno mismo. Volver a sentirse vivo por el simple hecho de existir y no por nuestros quehaceres y circunstancias ni por lo que hacemos o dejamos de hacer. Experimentar que el valor de nuestra vida reside precisamente en el hecho de que estamos despiertos y receptivos.

Etiquetas: ,

Achicoria roja


Achicoria roja de Verona
Cichorium intybus foliosum
De la misma familia que las endibias, hay que distinguirla de la planta de la cual se obtiene el sucedáneo del café, aunque sean parientes cercanas. En invierno y primavera, cuando las hojas violetas con nervios blancos están tiernas, su sabor ligeramente amargo da un contrapunto en ensaladas mixtas, combinada con otras verduras. Ricas en vitaminas A y C, potasio e inulina, son muy beneficiosas para los diabéticos y para combatir las afecciones renales y hepáticas. Para prepararlas, se retiran las hojas exteriores y se separan con cuidado las restantes para lavarlas y escurrirlas.

Etiquetas: ,

Lechuga de hoja de roble


Lechuga de hoja de roble
Esta elegante lechuga tiene hojas de borde sinuoso que, como su nombre indica, recuerdan a las de los robles. Como en otras variedades, el frío y las heladas activan los (añinos que dotan a las hojas de un bonito color morado en los extremos, en contraste con el verde de la parte inferior. Incluso el cogollo, de tonos mucho más pálidos, está decorado con pinceladas rosas, en un bonito contraste visual. Aunque sólo fuera por su atractiva apariencia estética ya resultaría interesante llevar esta variedad de lechuga a nuestra mesa. Pero es que además nos obsequia con su delicada textura, que se deshace en el paladar, y con un agradable sabor que recuerda ligeramente a la nuez. Al ser niiiv frágil se conserva muy poco tiempo, por lo que es preciso consumirla cuanto antes. Asimismo, debe guardarse en la nevera. En el mercado es posible adquirirla desde noviembre y durante todo el invierno.

Etiquetas: ,

Berro


Esta planta herbácea produce unas hojas muy divididas, de segmentos redondeados, débilmente Mimosos y de color verde oscuro. También llamado el «despertador energético» por su vitalidad, el berro es excelente tanto en ensaladas como en bocadillos vegetales. Pariente de la mostaza, lo que explica su sabor ligeramente picante, combina bien con casi todo tipo de hojas y raíces y se utiliza mucho en guarniciones. Pueden tomarse cocidos al vapor o bien picados, como espinacas. Se trata además de una de las verduras más nutritivas, ya que 100 g de berros proporcionan toda la vitamina C diaria necesaria, la mitad de la vitamina A y una cuarta parte de nuestros requerimientos de vitamina B,, vitamina B2, vitamina B6, calcioy hierro. Para consumirlos, hay que eliminar la parte dura del tallo y las hojas deterioradas, lavándolos a continuación bajo un chorro de agua.

Etiquetas: ,

Página siguiente »