Levantar gluteos


El tiempo pasa, como cantaba Pablo Milanés. Y no sólo nos vamos poniendo viejos, como en la canción, sino que la lucha contra otro enemigo inexorable -la gravedad- se hace cada vez más desigual. “Todo cae por su propio peso”, decían nuestras abuelas, y nuestra parte de allá atrás, no es la excepción. Mientras tanto, en los kioscos explotan las tapas de las revistas con las modelos más infartantes del verano, que no tienen complejo alguno. Al menos no con sus glúteos: perfectos, lisos, turgentes. Y él, que no quiere ponernos mal pero que es humano, no puede evitar el desvío de la mirada que, sí o sí, recorrerá cada una de las cincuenta tapas colgadas en menos de diez segundos. La cola es un arma de seducción indiscutible. Una reciente encuesta callejera realizada por el canal de televisión E entertainment arrojó un resultado que todos conocíamos de antemano. Se le preguntó a varios hombres cuál era la parte de la anatomía femenina que más miraban. Las preferencias fueron repartidas: un 40 por ciento se inclinó -nunca mejor usada esta palabra- por el busto; mientras que un porcentaje exactamente igual aseguró que lo que más miraba de una mujer era la cola (el diez por ciento restante se repartió entre los ojos, las piernas, etc). Convengamos que el tema glúteos, excede el límite de la estética. El paso del tiempo, los malos hábitos, la genética y vaya a saber cuántas otras cosas más, conspiran en nuestra contra. Y, de repente, nos enfrentamos ante la realidad: los pantalones no nos quedan como antes y usar una pollera se convierte en un debate familiar que, sea cual fuere el resultado, jamás nos conforma. En general, hay tres espantosas pesadillas para nuestro orgullo femenino: que la cola tenga exceso de adiposidad localizada, que se haya caído o que esté habitada por esa especie de gelatina y odiosos pocitos que ya no se pueden disimular. Si los tres factores se combinan… ¡bingo! Para entonces, debemos olvidarnos de un pantalón ajustado y mucho más si es blanco! Podemos meter la panza para adentro pero será imposible disimular los excesos, levantar la estantería trasera o alisar las imperfecciones. Ni qué hablar a la hora de ir a la playa… definitivamente, no nos separaremos del pareo ni para ir al agua.
Paciencia. Por primera vez aparece una lucecita al final del túnel. ¿Levantar la cola sin hacer gimnasia? ¿Y por qué no?
Radiografía de la cola
Nada mejor que conocernos por dentro para poder entender qué nos pasa e intentar resolverlo. A diferencia de las mamas -donde también hay tejido glandular- los glúteos están conformados básicamente por tejidos grasos y musculares. Los músculos de la región glútea están dispuestos en tres planos: un plano profundo, uno medio y uno superficial. El plano profundo es el que está inmediatamente aplicado sobre las caras anterior y posterior de la articulación coxofemoral que articula el fémur con el coxal o ilíaco. Está formado a su vez por siete músculos: el glúteo menor -que coadyuva la acción del músculo glúteo medio, estabilizando la cadera, girando y llevando el muslo hacia afuera-, el piramidal, el gemino superior, el obturador interno, el gemino inferior, el obturador externo y el cuadrado crural. El plano medio es el que se dispone por encima del profundo y está constituido por un solo músculo, el glúteo medio. Este es el principal estabilizador de la cadera, fundamental para mantenerla en equilibrio durante la marcha o la carrera. Además gira y lleva hacia afuera el muslo. Por último, está el plano superficial ubicado debajo de la aponeurosis y la piel, compuesto por el glúteo mayor y el tensor de la fascia lata. El glúteo mayor es el más superficial y voluminoso de los tres y es el que da forma a las nalgas. Nos permite extender la pierna no sólo a nivel de la cadera sino también girarla hacia fuera y se pone en acción sobre todo durante la carrera y el salto. El tensor de la fascia lata lleva el muslo hacia fuera. ¿Por qué toda esta explicación anatómica? Ya lo verá. Todo tiene que ver con todo.
En la mayor parte de las mujeres que están por encima de los 28-30 años, la mala alimentación, el sedentarismo y hasta la genética, comienzan a hacer notar sus efectos. En estos casos, la flaccidez y la adiposidad no permiten sospechar que, en el fondo, todavía hay músculos e incluso puede haber formas El aspecto del glúteo se va modificando con la edad debido al aumento de peso y la pérdida de la elasticidad de las estructuras de sostén. Además del volumen graso y la tonicidad de los músculos, influye mucho la calidad de la piel que nos recubre. Esta también va perdiendo elasticidad.

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Información estética y belleza

Toda mujer desea ser bonita, sentirse atractiva, verse hermosa. Lo que en otros tiempos era sólo un anhelo, hoy ya es posible.


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