Comer dulces
Endorfinas y atracones
transmisores, como la serotonína. Lo que está descubriendo la neurobiología es que el hambre es selectiva: esto es, la preferencia especifica de comidas ricas en grasas, hidratos de carbono o proteínas, está gobernada por la acción de ciertos neuro. Comer dulces que junto con las harinas forman el grupo al que llamamos carbohidratos – puede estimular la producción de endorfinas cerebrales, lo que causa un efecto calmante sobre el organismo estresado. Esto ya ha sido confirmado en el laboratorio a través de pruebas rigurosas.
