Lámpara de rayos infrarrojos
La estimulación profunda de la actividad celular medíante el llamado “masaje indirecto” es de gran interés para el tratamiento periódico de pieles flaccidas, desvitalizadas, asfícticas o extrasecas.
Lámpara de rayos infrarrojos
No debe confundirse la lámpara solar que, tal como acabamos de describir, combina la emisión de rayos infrarrojos con la de ultravioleta, con un simple foco de radiación infrarroja. Este aparato es muy estimable en estética, aunque en ocasiones se interpretan mal sus propiedades. Los rayos infrarrojos tienen acción calórica, pero por sí solos no llegan a broncear ni a desinfectar. Se emplean para provocar una mayor afluencia de sangre en la región expuesta a las radiaciones. La piel se colorea de rojo, se calienta y, por estas razones, absorbe mejor el producto que en aquel momento se le aplica.
Lógicamente existen tipos de cutis para los cuales no son oportunas estas radiaciones, como por ejemplo una piel con caparrosa, en la que el recalentamiento que proporciona recrudecería la anomalía circulatoria que la caracteriza. Otras pieles no lo precisan de manera especial o sólo les conviene en casos esporádicos. Pero tales matices, que se deben de tener en cuenta en este y en la mayoría de aparatos, son siempre de incumbencia profesional y escapan, por tanto, de la intención meramente informativa que rige esta obra.


