Archivos para octubre, 2008
Las glándulas sebáceas
Pertenecen, junto con las glándulas sudoríparas, las uñas y los pelos, a los llamados apéndices cutáneos. Se hallan localizadas en la dermis, en donde forman una especie de racimos cuya misión es la de segregar una materia grasa que acompaña al pelo en su camino hacia el exterior. Facilitan así el deslizamiento del pelo por el folículo piloso, que viene a ser como el canal por el que emerge a la superficie a través de los orificios pilosebaceos, llamados corrientemente poros. Esta materia sebácea tiene una enorme importancia para la estética cutánea, puesto que una vez depositada en la parte externa de la capa córnea, forma en unión del sudor, el manto emulsionado de la piel, de cuyo equilibrio depende en ocasiones la belleza e incluso la salud. Estas glándulas se encuentran repartidas por casi toda la superficie del cuerpo. Posiblemente donde más abundan es en el rostro, careciendo de ellas, por el contrario, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Etiquetas: juegos de moda y belleza, kit de belleza, la belleza, la belleza de la mujer, la belleza femenina, la belleza interior, maquillajeLa hipodermis
Se trata de la capa más profunda de la piel, por lo cual se la conoce también con el nombre de tejido subcutáneo. Sus células son conjuntivas y reciben el nombre de lipocitos, constituyendo como microscópicos saquitos de grasa, gracias a los cuales se regula la temperatura corporal, se protege de traumatismos a los músculos superficiales y se mantiene la turgencia de los dos estratos cutáneos superiores. Se evita con esto último las tan odiadas flaccideces, detectoras siempre de unos años de más, de unos kilos de menos o, en la mayoría fa los casos, de ambos “dramas” a la vez.
Etiquetas: foros de belleza, foto belleza, gel, ideal belleza, ideal de belleza, institutos belleza, juegos de bellezaLa dermis
Es la capa intermedia de la piel, formada por un enrejado de fibras elásticas de tejido conjuntivo. Posee, a diferencia de la epidermis, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. De su estado depende en gran parte la buena apariencia del cutis, ya que es esta capa la encargada de mantenerlo firme, terso y libre de arrugas y surcos.
Etiquetas: especial belleza, estereotipos de belleza, estetica, estilisimo, estilismo, facial, flash belleza, foros bellezaLa epidermis
Es el estrato más externo de la piel, constituido por tejido epitelial. Carece de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas (esto lo hemos comprobado todas cuando al coser, por ejemplo, o jugando “a ser valientes” en nuestra infancia, nos hemos levantado una minúscula porción de piel con un alfiler, sin experimentar dolor ni derramar una sola gota de sangre), y se subdivide en cinco capas de células que son en realidad variaciones evolutivas de las que han nacido en la capa más profunda, llamada generatriz o basilar. Esta se encuentra situada inmediatamente encima de la dermis, con la cual enlaza por unos entrantes y salientes, a modo de cordillera, que se conocen con el nombre de papilas o crestas dérmicas. Las células déla capa generatriz se reproducen continuamente y son empujadas hacia el exterior, formando el “segundo piso” de la epidermis: la capa de Malpighi o cuerpo mucoso, en el que ya se distinguen vestigios de una sustancia llamada melanina, determinante, no solamente de la coloración de la persona (morena, rubia, castaña…) si no también de la raza (los negros, por ejemplo, tienen los melanocitos o células portadoras de la melanina mucho mayores y más activos que los individuos de raza blanca). Sigue la capa granulosa, formada por células epidérmicas que ya empiezan a perder la vitalidad juvenil de que gozaron en sus anteriores fases. Viene luego la capa trasparente o traslúcida, llamada así porque sus células presentan esta particularidad. Finalmente nos encontramos con la capa córnea, en la parte más exterior de la epidermis, formada por células a las que se ha dado en llamar muertas porque en realidad carecen ya de toda actividad vital. Estas son empujadas continuamente por las que se reproducen en los mantos más profundos de la epidermis, y se desprenden en forma de polvo o pequeñísimas escamillas. La capa córnea es un medio muy importante de protección corporal, puesto que en las zonas expuestas a mayor presión o roce continuado desarrolla un mayor espesor, como ocurre por ejemplo en las manos de los obreros, plantas de los pies, etc. De no desarrollarse este más acusado engrosamiento (que no es otra cosa que lo que todas ya conocemos con el corriente y prosaico nombre de callo) se verían afectadas estas zonas por una molesta ampolla y su más dolorosa transformación en llaga, cosa que solamente ocurre cuando la fricción es tan brusca que no da tiempo a la capa córnea para efectuar su lenta, pero eficaz labor defensora.
Etiquetas: cánones de belleza, depilacion, el amargo don de la belleza, el ideal de bellezaLA PIEL
La piel, esa membrana resistente y flexible que cubre todo el cuerpo, es en realidad el órgano de mayor tamaño de nuestra anatomía y el que, por su situación, se halla en contacto directo con el exterior. Podría decirse que su fina textura y bonito color vienen a ser algo así como los cimientos del monumento que representa, para toda mujer, su propio atractivo. El poeta francés León Valade dice en una de sus obras: …”Graciosamente tiende su piel sedosa, rosa y rojo suave, cual un melocotón…” lo que nos viene a demostrar que esta valoración no es únicamente fruto de un proceso mental femenino.
Consideramos, pues, interesante el estudio de su estructura y funciones fundamentales, puesto que, cuanto mejor la conozcamos, más preparadas estaremos para conservar su belleza y aumentarla en lo posible. El resumen de conocimientos relativos a la piel y enfermedades de la misma, se llama dermatología.
El tegumento (sinónimo de piel) protege el organismo de posibles traumatismos, de las invasiones bacterianas procedentes del exterior, e interviene en la regulación térmica del cuerpo. Es así mismo un órgano sensorial, puesto que en él reside el sentido del tacto, mediante el cual apreciamos las cualidades palpables de los objetos. A través de la piel se realiza también una función respiratoria, por cuanto absorbe oxígeno y libera anhídrido carbónico… Naturalmente esta función es mínima si la comparamos con la efectuada por los pulmones.
Es conveniente para nuestro propósito el analizar con atención otra de las facultades cutáneas: su poder de absorción. Desde luego, gracias al mismo la piel es capaz de asimilar grasas u otras sustancias aptas para la alimentación, conservación y regeneración de sus células. No obstante, esta penetración es más compleja de lo que a primera vista puede parecer: existen factores (los mismos que determinan su labor protectora) que la dificultan, obrando a modo de barrera en no pocas ocasiones; por eso debemos seleccionar con atención los productos destinados a los cuidados llamados “de profundidad” (en su momento veremos cuáles son), ya que de los ingredientes que los constituyen depende que penetren sin obstáculo hasta el estrato en donde deben actuar.
La piel está formada por tres capas superpuestas que, de fuera a dentro se denominan respectivamente: epidermis, dermis e hipodermis.
El páncreas
El páncreas, tal como hemos comentado anteriormente, es una glándula mixta; en su función endocrina produce la insulina, cuya misión es reducir el exceso de azúcar en la sangre; cuando por algún defecto funcional no se produce esta regulación, aparece la enfermedad llamada diabetes. Encima de cada riñon se encuentran una especie de casquetes; se trata de las cápsulas suprarrenales, que se dividen en dos partes; la medular elabora la adrenalina, que regula la circulación sanguínea, refuerza el corazón y los músculos en general; y la parte cortical produce varias hormonas, la más conocida de las cuales es la cortisona, tan divulgada en la actualidad por su eficacia contra los procesos inflamatorios, las alergias, el reumatismo y otras muchas enfermedades de las que podríamos llamar “en boga”. Finalmente (y con ello cerramos esta sección, que al principio puede parecer divergente del tema de la presente obra, pero a medida que vayamos entrando en materia comprobaremos que su relación con las bases fundamentales de la estética es más directa de lo que aparentaba) nos referiremos a las glándulas sexuales o reproductoras, que se hallan situadas en la región pelviana, denominándose testículos en el varón y ovarios en la hembra. Se trata también de glándulas mixtas; para su labor reproductora secretan los espermatozoides, las del hombre, y los óvulos, las de la mujer, el encuentro de los cuales puede determinar la fecundación, es decir, la iniciación de una nueva vida; en cuanto a su función interna, determinan los caracteres sexuales secundarios, elaborando sus respectivas hormonas, conocidas como testosterona, la masculina, y foliculina la femenina, además de la progesterona, inherente a todas las mujeres embarazadas.
Etiquetas: cánones de belleza, cuidados de belleza, cuidados de la piel, curso belleza, cursos belleza, cursos de belleza, cutisSistema excretor
El sistema excretor se halla formado por un conjunto de órganos que tienen la misión de separar de la sangre, por medio de la orina y del sudor, los productos de residuo. Se subdivide, pues, en aparato urinario y glándulas sudoríparas. El primero es el encargado de expeler el líquido excrementicio llamado orina, la cual es excretada por los ríñones ; de ellos pasa a los uréteres, que a su vez la destilan gota a gota y de forma continua a la vejiga urinaria, en donde queda almacenada hasta el momento de ser expulsada voluntariamente, a través de la uretra, en el acto de la micción. Las glándulas sudoríparas secretan el sudor y contribuyen también a la depuración de la sangre con una función parecida a la de los riñones, pero de una acción desintoxicante muchísimo menor; no obstante, son muy importantes para la belleza de nuestra piel, por lo que nos ocuparemos de ellas más adelante en forma más profunda.
Las glándulas de secreción interna, que volveremos a tratar en el capítulo Endocrinología y nutrición, constituyen el sistema endocrino, formado por órganos que elaboran unas sustancias llamadas hormonas que, transportadas por la circulación sanguínea o de otros líquidos, producen efectos de activación o regulación en el funcionamiento de otros órganos. No obstante, no debemos sorprendernos si encontramos en este apartado glándulas ya descritas al repasar algún otro sistema; ocurre simplemente que existen algunas (como el páncreas, por ejemplo) con una doble y hasta triple función, y se las conoce como glándulas mixtas. Vamos a ocuparnos solamente de las más destacadas del sistema endocrino, puesto que, por tratarse de uno de los más complejos del organismo humano, resultaría exhaustivo e innecesario, para nuestra intención meramente informativa, el pretender detallarlas todas. En la parte inferior de la laringe se halla situada la glándula tiroides; elabora una hormona denominada tiroxina, cuya misión es regular el metabolismo de los alimentos y el desarrollo de las células orgánicas; cuando se inflama, se produce el bulto denominado bocio. La hipófisis produce numerosas e importantes hormonas, algunas de las cuales regulan el crecimiento de los tejidos, la función renal, la contractilidad de los músculos y, en ocasiones, el funcionamiento de otras glándulas, como por ejemplo las sexuales, suprarrenales y el antes descrito tiroides. La epífisis se halla contenida dentro del cráneo y, durante la infancia, actúa a modo de freno de las glándulas reproductoras, función que le valió en la antigüedad el sobrenombre de “glándula de la pureza”.
Sistema nervioso y aparato digestivo
El sistema nervioso preside y armoniza todas las actividades del organismo. Se halla dividido en dos partes principales: el sistema nervioso central, que impulsa los músculos de fibra estriada, dependientes de nuestra voluntad (con la ya señalada excepción del corazón), y el sistema nervioso autónomo, independiente de nuestra voluntad y que, en combinación con el sistema glandular, rige la actividad hormonal, reproductora, etcétera.
El aparato digestivo está formado por un conjunto de órganos que tienen la finalidad de transformar los alimentos ingeridos en asimilables por el organismo. En términos generales puede considerarse compuesto por tubo digestivo y glándulas. El tubo digestivo empieza en la boca y continúa en la faringe, esófago, estómago, intestino delgado, e intestino grueso, el cual termina en un orificio llamado ano, que sirve de salida al exterior de las sustancias que no han resultado asimilables, llamadas heces fecales. Las glándulas anexas al tubo digestivo tienen la misión de segregar jugos que facilitan la digestión; como ejemplo podemos señalar las glándulas salivares que, situadas en la boca, vierten la saliva, sustancia que podríamos calificar como elemento iniciador de la digestión; el hígado segrega la bilis, la cual, en los periodos interdigestivos, queda almacenada en lá vesícula biliar; y el páncreas aporta a la digestión el jugo pancreático. El estómago es la parte más ancha del tubo digestivo, y las glándulas situadas en su interior destilan el jugo gástrico; el estómago comunica con el intestino delgado por el píloro, y en el interior del intestino, a través de las llamadas vellosidades intestinales, se realiza la absorción de los productos de la digestión, ya aptos para ser asimilados por el organismo, a través de la sangre. El intestino grueso viene a ser el depósito de sustancias inútiles, aun cuando en su cavidad sigue produciéndose una, digamos disminuida, absorción. Lo forman el ciego, que tiene anexo el apéndice vermicular, especie de “espada de doble filo” para nuestra salud y tranquilidad, pues, si bien cuando está sano actúa como desin-toxicador, eliminando las toxinas que produce la fermentación bacteriana del ciego, suele inflamarse con facilidad, produciendo la temida y desgraciadamente tan corriente apendicitis, que obliga a proceder a su ablación, conocida en términos facultativos como apendi-cectomía; los tramos finales del grueso son el colon, el recto y el ano. Para que los órganos abdominales no se rocen entre sí al cambiar de posición, se hallan recubiertos por una membrana muy resbaladiza llamada peritoneo.
Tejido adiposo
Finalmente, el tejido adiposo (ese que tanto debemos vigilar, velando por nuestra esbeltez) es otra variedad del tejido conjuntivo, y sus células, de forma redondeada y provistas de una gota de grasa, se llaman adipoblastos.
Hemos repasado ya los principales tejidos; recordemos ahora que un conjunto de tejidos que tienen la misma misión constituye un órgano, y que un conjunto de órganos agrupados por sus funciones forma un aparato o un sistema.
Asomándonos tímidamente al interior de ese cuerpo que, con sus aparatos en “reposo” acabamos de esquematizar, démosle simbólicamente cuerda, y repasaremos de una manera fugaz los más elementales rudimentos de fisiología de nuestros más o menos lejanos años escolares.
El aparato respiratorio aporta oxígeno al organismo, y elimina anhídrido carbónico. Estos dos movimientos de absorción y eliminación reciben el nombre de inspiración y espiración, y su resultado es la ya comentada transformación de sangre venosa en arterial. Los órganos esenciales de la respiración son los pulmones, la boca, fosas nasales, faringe, laringe, tráquea, bronquios y bronquiolos.
El aparato circulatorio regula la circulación sanguínea, cuyo objeto es llevar, a través de un curso regular, los elementos nutritivos y el oxígeno a las células de todo nuestro organismo, recogiendo los productos de desecho. Para ello, la sangre discurre por dos circuitos: el venoso, que transporta la sangre a los pulmones para que se desprenda del anhídrido carbónico; y el arterial, que se ocupa de distribuir por todo el cuerpo la sangre que se ha purificado en los pulmones. La bomba impulsora de la circulación sanguínea es el corazón, situado entre los dos pulmones, con el vértice dispuesto hacia abajo y ligeramente inclinado hacia el lado izquierdo. El músculo cardiaco se llama miocardio, y la membrana que lo envuelve, pericardio. El corazón, con unos 60 a 80 latidos por minuto, impulsa a través de él de 3 a 8 litros de sangre. Está dividido por un tabique vertical que incomu nica su mitad izquierda con su mitad derecha; a su vez cada una de las dos mitades se divide, ahora horizontalmente, en una cavidad superior llamada aurícula, y en otra inferior que se llama ventrículo. La mitad vertical derecha contiene sangre venosa, y la izquierda sangre arterial. Las válvulas son las encargadas de que la sangre no retroceda nunca. Las arterias tienen una determinada presión, conocida como presión arterial, la cual obliga a la sangre que discurre por las mismas a buscar salida hacia las venas, a través de los capilares, diminutos vasos que forman una tupida red, cuya misión es la de conectar las arteriolas, o ramificaciones finales de las arterias, con las vénulas, o ramificaciones finales de las venas. Las paredes de estos capilares (venosos o arteriales, indistintamente) son tan delgadas que resultan permeables a los gases, por lo que permiten a los tejidos beneficiarse del oxígeno que transporta la sangre arterial, así como depositar en la venosa el anhídrido de carbono y productos de desecho.
Tejido muscular
Los músculos están formados por tejido muscular. Su función es la del movimiento, que puede ser voluntario, si su fibra es estriada, o involuntario, cuando lo constituyen fibras lisas que obedecen al sistema nervioso vegetativo. Existe una excepción (como en casi todas las reglas): el corazón, único músculo de fibra estriada, cuyo funcionamiento no depende de nuestra voluntad… lo cual no deja de ser una lástima, ¿no?
El tejido conjuntivo sirve de sostén, de unión entre los órganos, por lo que puede hallarse en muchas zonas del cuerpo. Constituye una parte muy importante de la piel… pero ya nos ocuparemos en su momento de analizarlo con más atención.
Al tejido óseo se le podría considerar como una variedad del tejido conjuntivo. Forma las piezas del esqueleto, verdadero bastidor del organismo.
Los nervios son una especie de cordones que transmiten los impulsos y las sensaciones, regulan todos los órganos corporales, y la sustancia que los forma se llama tejido nervioso.
El tejido sanguíneo es fluido, constituye la sangre y posee un color rojo vivo en las arterias (color debido al oxígeno que toma de los pulmones), y más oscuro y azulado en las venas, debido a la presencia de anhídrido carbónico. La sangre está compuesta por un líquido incoloro, llamado plasma, en el que flotan tres clases de corpúsculos: los hematíes o glóbulos rojos, que tienen la misión de transportar el oxígeno y principios nutritivos por todo el organismo; los leucocitos o glóbulos blancos, cuya misión general es la de luchar contra los microbios y las toxinas; y las plaquetas, que contribuyen a la coagulación, impidiendo, por tanto, las hemorragias. Una persona de buena salud suele tener, por milímetro cúbico de sangre, 5 000000 de hematíes, de 5000 a 6000 leucocitos y alrededor de 250000 plaquetas. La materia colorante de los hematíes se llama hemoglobina y sirve para transportar el oxígeno del aire (que, como ya hemos dicho, recoge en los pulmones). La sangre, fuera del cuerpo, se coagula en pocos minutos; al líquido amarillento que se forma en la superficie del coágulo se le llama suero.









