Archivos para octubre, 2008
Cutis asfixiado
Podría decirse que cuantas personas vivimos en una gran ciudad poseemos, en mayor o menor grado, esta característica epidérmica. Posiblemente la expresión de “asfixiado” parezca excesivamente rotunda para la anomalía que vamos a describir. No obstante se trata de una denominación corrientemente usada en lenguaje profesional, más por su valor descriptivo que por su acepción intrínseca. Un cutis asfíctico puede ser graso o seco, desvitalizado o sensible. Esta anomalía aparece cuando la piel no realiza su labor respiratoria con plena libertad. La polución atmosférica, las cremas excesivamente grasas o, por el contrario, los productos demasiado re:ecantes que tantas veces se aplican como tratamiento de una piel grasa, siguiendo un antiguo y equivocado criterio, pueden entorpecer la normal fluidez de la secreción sebácea, con la consiguiente obturación de los poros. Por otra parte, en los cutis asfícticos puede deberse esta anomalía a la deficiente aportación de oxígeno que les acarrea un riego sanguíneo subepidérmico insuficiente. En todo caso, el resultado final es que la piel no respira satisfactoriamente. Este defecto se traduce en un aspecto granuloso, con diminutos quistes que no pueden eliminarse por presión, mal color y, en ocasiones, descamación. A primera vista podría confundirse la descamación propia de la piel falta de humedad, pero se diferencia de ésta en que las escamillas son de sebo endurecido, lo que podremos comprobar fácilmente si las comprimimos sobre una superficie dura.
Etiquetas: maquillaje, masajes, med estetica, med estetica com, medicina estetica, mesoterapia, nueva estetica, odontologia, odontologia esteticaCutis sensible
Se trata de pieles finas y delicadas que sufren con facilidad la influencia de agentes atmosféricos o factores emocionales. Con frecuencia están afectadas de caparrosa, que es la dilatación de los capilares o pequeños vasos sanguíneos de la dermis. Esta anomalía se caracteriza por la aparición de manchas rojizas, más o menos extensas y más o írtenos visibles según el estado físico y hasta psíquico de la persona. Se hacen más evidentes en ambientes en exceso caldeados, cerrados o con humo, pero también aparecen con el frío intenso o el viento fuerte, e incluso cuando una se excita, emociona, llora o, simplemente, se avergüenza (no es rubor, aunque en la mayoría de ocasiones se confunda con él). Generalmente las pieles sensibles son secas y deshidratadas, pero se dan casos de pieles grasas con acusada sensibilidad. Podemos encontrarlas en personas de todas las edades. Su origen puede ser fisiológico o motivado por un tratamiento cosmético equivocado, con productos de baja calidad o, simplemente, demasiado enérgicos para la piel a que nos referimos, en cuyo caso obrarían como agentes desencadenantes de un tipo de fragilidad cutánea latente, no evidenciada hasta el momento.
Etiquetas: estético, esteticos, facial, historia de la estetica, imagen estetica, imagenes estetica, implantes, instituto de esteticaCutís extraseco
Esta clase de cutis reúne las determinantes de los dos casos comentados anteriormente. Se halla frenada —ostensiblemente frenada— su producción grasa y sudoral, y a la par todas sus funciones vitales (irrigación sanguínea, tensión de las fibras elásticas, equilibrio lípido de la hipodermis, etc.) se efectúan con anormal lentitud. Resultado: le falta vitalidad, es lo que podríamos llamar una piel envejecida. Pero, ¡cuidado! Si bien la edad es el determinante general de este cuadro, también podemos hallarlo en personas jóvenes que por motivos de salud, falta de cuidados, tratamientos inadecuados (como seguir ese consejo de aficionada: “tal tratamiento me ha ido estupendamente, ¿por qué no lo pruebas tú?…”, sin caer en la cuenta de que ella tiene un tipo de piel y “tú” otro muy distinto) tienen, a pesar de sus pocos años, un cutis prematuramente envejecido. Su aspecto es reseco, flaccido, ajado, con arrugas profundas y, en ocasiones, profundas ojeras o bolsas bajo los ojos.
Etiquetas: estetica y masajes, estetica y peluqueria, estetica y salud, estetica zaragoza, esteticas, esteticista, esteticosCutís seco por falta de humedad
En esta ocasión podría sustituirse (y de hecho se sustituye en muchos tratados profesionales) el término sequedad, por el de deshi-dratación, puesto que en este tipo de piel es posible que las glándulas sebáceas cumplan perfectamente su misión. ¿Cuáles son, pues, los determinantes de este tipo de cutis? Existen muchos y muy variados, pero nos referiremos únicamente a dos, por considerarlos los más corrientes: el primero de ellos es una insuficiente secreción de las glándulas sudoríparas, que conlleva la lógica disminución del grado de humedad del manto emulsionado epicutáneo; el otro factor es la deshidratación fisiológica inherente a la vejez. No olvidemos que, por deficiencias de orden interno, disminuye con el paso de los años la capacidad de los tejidos para mantener su equilibrio acuoso, y que posiblemente es la piel el órgano que antes detecta este tributo a la marcha inexorable del tiempo. El aspecto del cutis seco por falta de humedad puede confundirse a primera vista con el del que lo está por escasez de grasa. Sin embargo, y a pesar de muchas particularidades comunes, existen síntomas diferenciantes de uno y otro. Es característico de las pieles deshidratadas su tono amarillento, la aparición de escamillas (como una caspa pequeñísima), así como la formación de unas particulares arruguitas que en ocasiones, y especialmente si tensamos la región afectada, dan la sensación de que van a resquebrajarse.
Etiquetas: centro estetica, centros de belleza, centros de estetica, centros de estetica y bellezaCutis seco por falta de grasa
Como puede deducirse, éste es el reverso de la medalla del anterior. Las glándulas sebáceas segregan menos de lo normal, independientemente de que las sudoríparas actúen con regularidad. Generalmente su aspecto es tirante, con un grano de piel muy apretado que da sensación de aspereza al tacto y, en casos avanzados, de rugosidad. Suele presentar finisimas arrugas, que se acentúan con las gesticulaciones faciales, muy especialmente alrededor de los ojos y de la boca. Suele ser mate, aunque existen pieles que, precisamente por su escasez de sebo, ofrecen un brillo tenso, tirante (en nada parecido al untuoso del cutis grasiento), que podríamos equiparar al del pergamino. El pH de esta clase de piel es más ácido de lo normal.
Etiquetas: belleza, belleza estetica, centro de belleza y estetica, centro de estetica, centro de estetica integralCutís graso
Más corriente en la juventud, pueden tenerlo también algunas personas que ya la dejaron atrás. Es de fácil reconocimiento por su aspecto oleoso, debido a la exagerada producción de aceites por parte de las glándulas sebáceas. Presenta poros dilatados, que le confieren el clásico parecido con la piel de una naranja, y puntos negros, especialmente presentes en nariz y barbilla, y que con frecuencia se infectan, formando espinillas que si proliferan demasiado pueden transformarse en acné. Esto es debido a que su pH tiende a la alcalinidad y carece de la adecuada defensa acida. Podría parecer que quienes tienen esta piel gozan de una especie de seguro de juventud, ya que el sebo que la recubre ha de impedir la formación de arrugas; pero ésta es una opinión muy discutible. En principio cabe la posibilidad de que retarde en algo la aparición de las arrugas puramente superficiales. Pero no ocurre esto con los verdaderos surcos de vejez, que dependen de la elasticidad de la dermis y que, contrariamente a una opinión bastante generalizada, es en estos cutis donde más se detectan, puesto que la textura de los mismos es gruesa, basta y, consiguientemente “pesada”.
Etiquetas: alta estetica, alta frecuencia estetica, aparatologia de estetica, aparatologia estetica, aparatos de estetica, aparatos estetica, esteticaCutis normal
Aunque parezca paradójico es, aparte el de los niños, el menos frecuente de todos. En él todas las funciones de la piel se desarrollan a buen ritmo, sin que las afecte tampoco ninguna anomalía de origen interior. Su aspecto es nítido y aterciopelado, y el color es saludable, con poros apenas visibles, y ausencia de arrugas, puntos negros, granos y escamillas. Es agradable al tacto y puede presentar un ligerísimo brillo en la frente, nariz y mentón, porque en estas zonas es normal que exista una mayor actividad de las glándulas sebáceas. Su pH suele ser de 5,50.
La piel de un niño constituye el claro exponente de un cutis normal, que, paradójicamente, es el menos frecuente de todos los cutis cuando la infancia se ha dejado atrás.
Etiquetas: academia de peluqueria y estetica, academia estetica, academia peluqueria y estetica, academias de estetica, academias de estetica en madrid, academias de peluqueria, esteticaDIFERENTES TIPOS DE PIEL
El diagnóstico de piel es uno de los datos más seguros para catalogar la valía de una esteticista. Aquella que lo acierta con un razonable margen de error (la estética, por muy avanzada que esté no es, ni pretende serlo, una ciencia exacta) puede ser considerada como una estimable profesional. Existen innumerables premisas determinantes de la naturaleza de cada tipo de cutis; pero como la intención de esta obra es la de orientar al público en líneas generales no vamos a profundizar tanto en la cuestión. Nos limitaremos a destacar una serie de características que ayuden a nuestras lectoras a formarse una idea lo más aproximada posible de cuál es su caso particular, aconsejándoles, eso sí, que antes de “autorrecetarse” un tratamiento de profundidad (del que ya hablaremos más adelante con detalle) procuren refrendar sus propias conclusiones con la opinión de una diplomada de reconocida solvencia (y ahora, afortunadamente, la mayoría lo son).
Etiquetas: trucos de belleza, trucos de belleza masculina, tu belleza interior, video belleza, videos belleza, videos de belleza, web bellezaEL pH DE LA PIEL
Teniendo en cuenta que este libro no es, ni pretende ser, un tratado de dermatología, más que del pH de la piel, nos interesa hacernos una idea sobre el que existe en el manto emulsionado de la misma. Pero vayamos por partes: ¿qué es en realidad el pH? Regresemos de nuevo a nuestros años escolares y hagamos otro poquito de memoria sobre lo estudiado entonces. Consultando una enciclopedia encontraremos que el símbolo pH es la abreviación de potencial hidrógeno, es decir, el coeficiente que determina el grado de acidez de una solución. Para determinar esta graduación, se ha establecido una escala convencional que va del 0 al 14, y se subdivide de la siguiente forma: los valores comprendidos entre el 0 y el 6 indican acidez, el 7 significa neutralidad, mientras que las cifras integradas entre el 8 y el 14 denotan una reacción alcalina.
La secreción de las glándulas sebáceas es de reacción alcalina, mientras que la de las sudoríparas ecrinas es acida. Teniendo esto en cuenta, y dado que es mayor el número de éstas (las más pequeñas y numerosas de la superficie corporal), llegaremos a la conclusión lógica de que, si ambas segregan al ritmo adecuado, la piel se hallará protegida por un manto ligeramente ácido (manto emulsionado), cuyo pH puede oscilar entre 4,50 y 6, habida cuenta de que existen además factores complementarios —raza, sexo, edad— que condicionan el mismo. Esta acidez obra como defensa antibacteriana. De ahí que las pieles grasas, siempre más alcalinas que las secas (¿deducimos el porqué?), sean las más afectadas por agresiones de tipo infeccioso, que se traducen en los odiados granitos de acné.
Las glándulas sudoríparas
En la línea imaginaria que separa la hipodermis de la dermis existen una especie de ovillitos de microscópicas tuberías que, como si se fueran desenrollando, atraviesan ondulantes la dermis y la epidermis y desembocan al exterior por unas no menos microscópicas aberturas, que son los poros propiamente dichos. Nos estamos refiriendo, naturalmente, a las glándulas sudoríparas, que son las encargadas de elaborar este líquido tan “poco romántico” y sin embargo imprescindible fisiológica y también estéticamente (¡quién lo diría!), que es el sudor. En efecto, el sudor regula la temperatura del cuerpo, elimina toxinas y residuos celulares y, tal como hemos comentado anteriormente, forma en unión de la grasa expulsada al exterior por los orificios pilosebáceos el manto emulsionado del cutis. Cuando este manto está debidamente equilibrado, es decir, cuando la secreción sudoral y sebácea se produce a ritmo adecuado, determina una tan perfecta protección para la piel que, salvo complicaciones de orden patológico, le garantiza en un elevado tanto por ciento su radiante y saludable aspecto. Sin embargo, a fuer de sinceros, es preciso que aclaremos que esto no suele ocurrir con demasiada frecuencia. La secreción sudoral está controlada por el sistema nervioso autónomo, y las actuales condiciones de vida no son precisamente las más idóneas para su regular desenvolvimiento. Afortunadamente, la ciencia cosmética ha dado con el paliativo para cuando se presenta esta disfunción: las innumerables y cada día más objetivamente formuladas bases protectoras, de las que más adelante hablaremos con detalle. Existen dos clases de glándulas sudoríparas: las ecrinas, más pequeñas y numerosas, que se encuentran repartidas por la superficie del cuerpo y que elaboran un sudor fluido, acidó y normalmente inodoro (siendo además las que verdaderamente contribuyen a la belleza de la piel); y las apocrinas, que se hallan localizadas en determinadas regiones corporales (axilas y genitales, por ejemplo) y destilan un líquido turbio, de reacción alcalina, muy propenso a enranciarse. Este líquido es uno de los culpables de los desagradables “olores corporales”, no preocupantes ya en la actualidad, puesto que contra los mismos existen los eficaces desodorantes que, no olvidemos nunca esto, han de ir imprescindiblemente apoyados en los sólidos cimientos de una rigurosa limpieza.
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