Cutis sensible
Se trata de pieles finas y delicadas que sufren con facilidad la influencia de agentes atmosféricos o factores emocionales. Con frecuencia están afectadas de caparrosa, que es la dilatación de los capilares o pequeños vasos sanguíneos de la dermis. Esta anomalía se caracteriza por la aparición de manchas rojizas, más o menos extensas y más o írtenos visibles según el estado físico y hasta psíquico de la persona. Se hacen más evidentes en ambientes en exceso caldeados, cerrados o con humo, pero también aparecen con el frío intenso o el viento fuerte, e incluso cuando una se excita, emociona, llora o, simplemente, se avergüenza (no es rubor, aunque en la mayoría de ocasiones se confunda con él). Generalmente las pieles sensibles son secas y deshidratadas, pero se dan casos de pieles grasas con acusada sensibilidad. Podemos encontrarlas en personas de todas las edades. Su origen puede ser fisiológico o motivado por un tratamiento cosmético equivocado, con productos de baja calidad o, simplemente, demasiado enérgicos para la piel a que nos referimos, en cuyo caso obrarían como agentes desencadenantes de un tipo de fragilidad cutánea latente, no evidenciada hasta el momento.
Etiquetas: estético, esteticos, facial, historia de la estetica, imagen estetica, imagenes estetica, implantes, instituto de estetica