ANGIOMA, CAPARROSA y CLOASMA
ANGIOMA
Son unas manchas rojizas o amoratadas, conocidas vulgarmente como “antojos”, tal como veremos en el capítulo Cirugía plástica reparadora y estética.
Existen muchas variantes de estas formaciones, pero generalmente son debidas a la multiplicación anormal de pequeños vasos sanguíneos. Si por su situación o extensión afean ostensiblemente, el dermatólogo o el cirujano plástico pueden, en la mayoría de los casos, librarnos de este defecto. Existen también maquillajes especialmente formulados para cubrirlos totalmente.
CAPARROSA
Ya hemos hablado de ella al describir el cutis sensible. La dilatación de los capilares sanguíneos de la dermis origina la formación de unas manchas rojizas que, de forma difusa, suelen asentarse preferentemente en los pómulos. Si la caparrosa se acentúa puede llegar a invadir todo el rostro. Ordinariamente se recrudece con la edad, en especial cuando la mujer entra en la menopausia. No se trata de un defecto excesivamente preocupante, siempre que la piel se cuide con productos anticongestivos y se supriman las comidas y bebidas excitantes. Sólo en casos muy avanzados es precisa la intervención del doctor.
CLOASMA
Son unas manchas parduscas que suelen aparecer en la cara de las mujeres embarazadas y que generalmente remiten cuando nace el bebé. Si ello no sucede, existen tratamientos muy eficaces que las borran completamente, como por ejemplo élpeeling cosmético, que se realiza en el Instituto de belleza, y que más adelante comentaremos con detalle. Si alguna mujer no embarazada observa en su rostro la misma anomalía, debe consultar con su médico de cabecera. En este caso probablemente se deba a un origen hepático y, normalizando el funcionamiento del hígado, se consigue la desaparición de las manchas.
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